Una de las mayores manifestaciones registradas en Israel desde el inicio del conflicto con Irán terminó con 17 personas detenidas, en medio de una jornada marcada por la tensión y el descontento ciudadano frente a la guerra.
La movilización tuvo lugar en Tel Aviv, donde cientos de manifestantes salieron a las calles para exigir el fin de las hostilidades. La protesta, convocada por colectivos pacifistas, superó las restricciones impuestas por las autoridades, convirtiéndose en la más significativa hasta ahora contra la ofensiva militar.
Las detenciones se produjeron cuando la policía intervino para dispersar a los asistentes, argumentando alteraciones del orden público y el incumplimiento de las normas vigentes en el contexto del conflicto. Durante el operativo se registraron momentos de tensión y enfrentamientos entre algunos manifestantes y las fuerzas de seguridad.
En medio de la concentración, se activaron alarmas por posibles ataques con misiles, lo que obligó a los presentes a buscar refugio, incrementando el caos en la zona. Este hecho reflejó el nivel de riesgo al que se enfrenta la población incluso en espacios de protesta.
El episodio se produce en un contexto de creciente preocupación dentro de Israel, donde, aunque el respaldo a la guerra sigue siendo mayoritario, comienza a evidenciarse un aumento en las voces críticas frente a sus consecuencias. La jornada deja en evidencia una sociedad tensionada por el conflicto y cada vez más dividida ante su continuidad.







