Había $3.300 millones con destino claro: la pista atlética de Calarcá. Estaban en el presupuesto, legalmente incorporados, con certificación oficial firmada el 13 de abril de 2026 por el Secretario de Hacienda Jairo Elías Márquez Moreno, quien fungía simultáneamente como Alcalde encargado del municipio que lidera Sebastián Ramos. Dinero asegurado. Dinero con nombre. Dinero para el deporte.
Pero la administración encontró otro uso para esa plata.
Documentos oficiales del COMFIS del 10 de abril revelan que la Alcaldía propone redistribuir la totalidad de esos $3.300 millones entre 15 dependencias. El dato que no necesita adornos: $1.220 millones, el 37% del total, irían a la Subsecretaría de Cultura, la misma que históricamente financia festividades y celebraciones municipales. La contradicción es evidente: si el argumento oficial es la insuficiencia de recursos para terminar la pista, ¿por qué la solución es entregarle más de un tercio del dinero al sector cultural? Esa pregunta no tiene respuesta pública de la Alcaldía de Sebastián Ramos.
El concejal de oposición Iván Darío Moreno Cruz la formuló sin rodeos: “Es muy grave cambiar plata asegurada para el deporte por recursos que podrían terminar en parranda, eventos y prioridades distintas al interés deportivo del municipio.” Y advirtió con claridad: “Hoy la pista tiene recursos. Mañana podríamos amanecer sin esa garantía.”
Lo que también enciende las alarmas es el rol del Concejo Municipal. Si los cabildantes aprueban esta redistribución sin un debate serio sobre la contradicción entre la justificación oficial y los destinos reales del dinero, el órgano de control político estaría renunciando a su función esencial: ser contrapeso de la administración, no su sello de aprobación. Aprobar sin deliberar no es ejercer control político. Es otra cosa.
Y lo que está en juego no es un tecnicismo presupuestal. Son años de espera de los deportistas de Calarcá y del Quindío, que han entrenado sin una pista atlética en condiciones dignas, que vieron cómo por fin aparecía el dinero para construirla, y que hoy observan, impotentes, cómo esa plata podría tomar otro camino. Uno que, según la oposición, huele más a fiesta que a deporte.
Este miércoles el Concejo vota. Y con él, decide si el deporte o la parranda gana.








