Las autoridades del condado de Los Ángeles, en el estado de California (Estados Unidos), presentaron cargos de asesinato, tortura y crueldad infantil contra los padres y la abuela de un niño de siete años, cuyo cuerpo fue hallado dentro de un congelador en un apartamento de Lynwood.
Los acusados fueron identificados como Destiny Luckie Harrison y Daniel Alberto Monzón, ambos de 25 años, y Ana Cárcamo Zarceno, de 45 años, quienes además enfrentan el cargo agravante de causar daño intencional que resultó en la muerte del menor, identificado como Isaiah H.
Según informó la Fiscalía del Condado de Los Ángeles, el hallazgo se produjo el pasado 28 de octubre, cuando agentes del sheriff acudieron a un edificio de apartamentos en la cuadra 3100 de Euclid Avenue, tras recibir una llamada para verificar el bienestar del niño. Al ingresar a la vivienda, los oficiales encontraron el cuerpo sin vida del menor oculto en un congelador doméstico.
De acuerdo con la denuncia penal, Isaiah habría sido víctima de maltrato durante un largo periodo de tiempo, sufriendo múltiples lesiones que, finalmente, le causaron la muerte en la madrugada del 24 de octubre. Cuatro días después, su cuerpo fue descubierto en condiciones que los fiscales calificaron como “sumamente perturbadoras”.
“El horrible abuso que sufrió Isaiah se ve agravado por el hecho de que, según se alega, fue a manos de las personas que debían amarlo y protegerlo”, expresó el fiscal del condado, Nathan J. Hochman, en un comunicado oficial. “Nuestra oficina se compromete a garantizar que los responsables rindan cuentas por sus actos y que se haga justicia para Isaiah”.
Durante el operativo, los agentes también encontraron en el lugar a tres niños más, de 16 meses, 13 meses y 9 meses de edad, quienes fueron puestos bajo la custodia del Departamento de Servicios para Niños y Familias del condado, para su protección inmediata.
La Fiscalía informó que, además de los cargos principales, el padre y la abuela fueron acusados de encubrimiento y complicidad posterior al crimen. Cada uno de los tres detenidos permanece bajo custodia con una fianza fijada en dos millones de dólares.
Si son declarados culpables, los acusados podrían enfrentar penas que van desde los 32 años de prisión hasta cadena perpetua.







