El hallazgo del cuerpo sin vida de Diana Gómez Russo, una niña de 9 años, en una vivienda del barrio Palermo de La Banda, Santiago del Estero (Argentina), derivó en una grave investigación por presunto homicidio. Su madre, María de los Ángeles Russo, quedó detenida tras confesar ante los policías que le administraron pastillas de clonazepam la noche anterior al fallecimiento.
El hecho se descubrió alrededor de las 8:30 de la mañana, cuando personal de la Comisaría 13ª acudió al domicilio ubicado sobre la calle Hipólito Yrigoyen al 500, entre Misiones y Quintana, luego de un llamado de emergencia. En el lugar, los uniformados fueron recibidos por los abuelos de la menor, Néstor Roger Russo y Estela Tula Peralta, quienes indicaron que su hija, madre de la niña, padecía problemas psiquiátricos y que habría suministrado tres pastillas de clonazepam a la pequeña antes de dormir.
Según el informe de los investigadores, el cuerpo de Diana fue encontrado tendido sobre la cama, sin signos de violencia visibles. Los peritos estiman que la muerte ocurrió en un lapso no mayor a ocho horas antes del hallazgo. Durante el procedimiento, la propia madre descubrió a los agentes al declarar sin alterarse: “Le di clonazepam anoche”.
La fiscal Natalia Saavedra, quien adelanta la investigación junto con el Dr. Álvaro Yagüe, informó que la causa fue caratulada como “homicidio calificado por el vínculo” y que los resultados de la autopsia serán determinantes para establecer las circunstancias exactas del fallecimiento. “Por el momento tenemos mucha información que comprobar”, precisó la funcionaria, destacando que el informe forense “arrojará un parámetro importante sobre las causas de la muerte”.
Vecinos y familiares señalaron que María de los Ángeles Russo había sido internada en varias oportunidades en centros psiquiátricos, pero abandonaba los tratamientos ambulatorios. “Tenía episodios, pero nunca fue violenta con su hija”, aseguraron.
La niña cursaba cuarto grado en la Escuela Santiago Apóstol, institución que suspendió las clases y su muestra anual de educación física como muestra de respeto. Según allegados, Diana se preparaba para recibir su primera comunión en noviembre.
Una de sus maestras la despidió con un mensaje: “No hay palabras que alcancen. Ella era ternura, entrega y pasión por la danza. Me enseñó que el arte puede ser un hogar. Llevaré su luz en cada coreografía, en cada ensayo, en cada función”.
El cuerpo de la menor fue trasladado a la morgue judicial, mientras su madre permanece bajo custodia del Ministerio Público Fiscal, a la espera de los resultados forenses que definirán el rumbo de la causa.







