Un mensaje de reconciliación, esperanza y resocialización se abre paso esta Navidad en uno de los espacios más simbólicos de la justicia en el Quindío. El Palacio de Justicia de Armenia luce desde esta semana un pesebre navideño elaborado e instalado por hombres privados de la libertad de la cárcel San Bernardo, gracias a una articulación interinstitucional entre el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), la Dirección Seccional de Administración Judicial y el SENA.
La iniciativa, calificada por las autoridades como “muy significativa”, no solo embellece el recinto judicial, sino que se convierte en un poderoso gesto de resignificación del encierro y de reconciliación con la sociedad. En total, 12 personas privadas de la libertad participaron en la elaboración del pesebre, mientras que cuatro de ellas estuvieron a cargo de su instalación en el Palacio de Justicia.
El director del centro penitenciario San Bernardo, Jorge Osorio, explicó que la actividad surgió a partir de una solicitud directa de la Rama Judicial. “Fue con la iniciativa del doctor Jesús Eduardo Martínez, director de Administración Judicial, quien nos requirió la elaboración del pesebre para instalarlo aquí en el Palacio de Justicia. Lo hicieron nuestros privados de la libertad y hoy ellos mismos lo están instalando”, señaló.

Osorio destacó que el proceso se desarrolló con el apoyo del SENA y tras una coordinación interinstitucional que permitió gestionar materiales y tiempos. “Es una actividad muy significativa porque de cierta manera impactamos a la sociedad con una imagen positiva, demostrando que nuestros privados de la libertad hallaron la cárcel en algo más que muros. Es un mensaje muy importante para la sociedad quindiana”, afirmó.
Además del componente simbólico, la iniciativa tiene un impacto directo en los procesos de resocialización. Según explicó el director del penal, los participantes reciben beneficios de redención de pena por actividad laboral, conforme a la normatividad vigente. “De acuerdo con la ley, por tres días de trabajo se conceden dos días de redención. Ellos están en fase de mínima seguridad y próximos a recuperar su libertad por pena cumplida”, precisó.

Desde la Dirección Seccional de Administración Judicial del Quindío, Jesús Eduardo Martínez Bermeo resaltó que el pesebre es el resultado de un trabajo conjunto pensado como una verdadera actividad de resocialización. “Todo empezó dentro de un comité interinstitucional. Hablamos con el doctor Jorge Osorio y accedió a nuestra solicitud de construir, en conjunto, actividades de resocialización para los privados de la libertad”, explicó.
Martínez habló sobre el valor simbólico de que sean precisamente los internos quienes, desde la justicia, envíen un mensaje de cambio. “Ellos están pagando una falla con la sociedad, pero hoy están revalidando que todo cambio puede ser positivo. Esta es una idea que hoy materializamos y que ojalá otros distritos judiciales puedan acoger”, indicó.
El funcionario también destacó que la actividad cobra especial relevancia en la temporada decembrina.
“Para nadie es fácil estar privado de la libertad, menos en esta época. Esta es la manera como ellos están dando un poquito de su corazón, de su saber y de su quehacer para reintegrarse a la sociedad, incluso con quienes los juzgaron”, expresó.
El pesebre permanecerá instalado durante toda la temporada navideña y será el escenario para institucionalizar las novenas de la Rama Judicial en el Quindío. Además, se anunció la instalación de una placa conmemorativa que visibilizará los nombres de las personas privadas de la libertad que hicieron posible la iniciativa.
Desde el interior del proceso, los protagonistas también compartieron su experiencia. Carlos Carvajal García, uno de los internos participantes, contó que la elaboración del pesebre tomó cerca de 15 días.
“Fueron láminas cortadas a láser, con la colaboración de los internos del patio 1. Nos sentimos muy contentos de participar y de hacer algo por la ciudadanía, resarciendo un poco el daño que hemos causado”, manifestó.
Carvajal, quien cumple una condena por homicidio y tentativa, aseguró que este tipo de actividades fortalecen su proceso personal. “La reclusión me ha enseñado mucho. Me integra con mis compañeros y con las directivas, y hace parte de un proyecto bonito como este”, señaló, reconociendo además la dificultad emocional que representa la Navidad lejos de la familia.
En la misma línea, Aladín Ramírez, otro de los privados de la libertad participantes, destacó el valor humano de la iniciativa. “Nos arrepentimos de los errores cometidos. Con este pesebre demostramos que tenemos sentimientos, que tenemos corazón y que podemos reivindicarnos con la sociedad”, expresó.
Ramírez también envió un mensaje a quienes aún transitan caminos de ilegalidad. “Que piensen en sus familias, en sus hijos. Si queremos que este país cambie, tenemos que cambiar nosotros también”, afirmó.







