En el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2025, la ciudad de Armenia logró reducir su tasa de desempleo a un dígito, situándose en 9,8 %, lo que representa una caída de 1,5 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2024 (11,4 %). Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la capital quindiana se ubicó en la posición 13 entre 23 ciudades del país.
Sin embargo, este avance no ha sido suficiente para aliviar las tensiones del mercado laboral local. Aunque la desocupación disminuyó, la informalidad laboral aumentó 4,1 %, alcanzando un 44,5 %, uno de los índices más altos de la región Andina. En comparación, ciudades vecinas como Manizales y Pereira reportaron tasas de informalidad del 36,9 % y 40,9 % respectivamente.
Otro dato preocupante es el desempleo juvenil, que en Armenia se ubicó en 16,9 %, solo ligeramente inferior al promedio nacional (15,7 %) y por encima de Pereira (15 %). Ibagué, por su parte, registró uno de los índices juveniles más altos con 25,5 %.
De acuerdo con el DANE, durante este trimestre la ciudad generó cerca de 9.575 nuevos puestos de trabajo, impulsados principalmente por los sectores de alojamiento y servicios de comida (2.690 empleos), industrias manufactureras (2.232), agricultura (1.311) y construcción (1.252). No obstante, esta dinámica positiva contrastó con la contratación en áreas como administración pública (-3.167 empleos), información y comunicaciones (-824) y actividades financieras (-669).

A pesar de los números globales talentosos, la realidad detrás de la recuperación del empleo revela un fenómeno estructural: la mayoría de los nuevos ocupados son trabajadores por cuenta propia. Del total de nuevos puestos, 5.136 corresponden a iniciativas individuales y solo 889 a empleos formales como asalariados. Esto significa que por cada empleo asalariado se generaron más de 5 trabajos independientes, una señal de que muchas personas deben crear sus propios ingresos ante la falta de plazas formales.
Además, la inestabilidad sigue siendo la norma para muchos habitantes: contratos temporales, trabajos por horas o informales son la opción para quienes enfrentan barreras como la falta de experiencia o la edad. Esta situación afecta especialmente a mujeres y jóvenes, quienes históricamente lideran las cifras de desempleo en la región.
Aunque el Quindío muestra avances en sus indicadores de empleo, los expertos advierten que se requiere fortalecer la generación de puestos de trabajo estables y dignos, promover la formalización y apoyar el desarrollo empresarial para evitar que la cuenta propia se convierta en la única vía de subsistencia.








