La salud mental continúa siendo una de las principales preocupaciones en Colombia y, particularmente, en el departamento del Quindío, donde las autoridades han intensificado el monitoreo de los casos de intento de suicidio como parte de las estrategias de salud pública.
Desde la Sala de Análisis de Riesgo de la Gobernación del Quindío, el coordinador del sistema de alerta temprana para la vigilancia en salud pública, Giovanni Cortés Martín, en diálogo con Quindío Noticias, explicó que el seguimiento se centra en la identificación oportuna de los eventos reportados, especialmente aquellos relacionados con intentos de suicidio.

Según el funcionario, uno de los aspectos más críticos es la activación inmediata de alertas cuando se presenta un intento de suicidio en menores de 9 años. En estos casos, se exige la intervención urgente de aseguradores y prestadores de salud, quienes deben activar rutas de atención integral que garanticen acompañamiento oportuno y articulación entre los distintos actores del sistema.
En el resto de los casos, además del monitoreo estadístico, se activa una ruta intersectorial que involucra a diversas dependencias y secretarías como Educación e Interior, con el fin de promover acciones de política pública que permitan abordar este fenómeno desde múltiples frentes.
De acuerdo con cifras preliminares, con corte a la semana epidemiológica del 12 de 2026, en el Quindío se han registrado 107 casos de intentos de suicidio, lo que representa una tasa de incidencia de 18,9 por cada 100.000 habitantes. La mayor afectación se presenta en mujeres y en jóvenes entre los 15 y 24 años. Asimismo, el régimen subsidiado concentra la mayor carga de casos.
En cuanto a la distribución territorial, los municipios con mayor riesgo son Córdoba, Montenegro, Génova y Armenia, los cuales presentan las tasas más altas en el departamento.
Las autoridades destacan que el intento de suicidio es considerado un evento de interés en salud pública debido a que constituye una fase previa al suicidio consumado. Por ello, el análisis de los factores desencadenantes es clave. Entre los principales se identifican problemas familiares, conflictos de pareja, dificultades económicas y situaciones laborales.
En relación con los casos de suicidio consumado, Cortés indicó que las cifras preliminares indican que en lo corrido de 2026 se han registrado nueve casos en el departamento -para las fechas mencionadas anteriormente-: ocho en Armenia y uno en Calarcá. Esta cifra representa una leve disminución frente al mismo periodo del año anterior, cuando se reportaban una vez casos.
Sobre el impacto de las redes sociales, Cortés señaló que estas pueden actuar tanto como factor protector -al fortalecer redes de apoyo- como de riesgo, especialmente cuando los jóvenes se exponen a retos peligrosos o desarrollan conductas adictivas asociadas al uso excesivo de plataformas digitales.
Frente a la atención inmediata, el experto recomendó fortalecer la formación en primeros auxilios psicológicos y, en caso de no contar con conocimientos especializados, acudir a las líneas de atención disponibles o contactar a profesionales capacitados. Asimismo, resaltó que es importante la comunicación asertiva, la escucha activa y el acompañamiento emocional.
En situaciones críticas, como intentos de suicidio en espacios públicos, la recomendación principal es mantener la calma, invitar a la persona a hacer lo mismo, escucharla y buscar ayuda especializada de manera urgente.
Las autoridades recuerdan que, en caso de requerir apoyo, están habilitadas la línea nacional 106 y el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias del Quindío, en el número 310 793 2686.







