En la capital quindiana, la motocicleta se consolida como el vehículo preferido para desplazarse al trabajo, duplicando el uso del transporte público urbano. Así lo revela un análisis del Observatorio Económico de la Secretaría de Hacienda de Armenia, basado en los datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane para 2024.
De acuerdo con las cifras, de las 138.455 personas que se movilizaron para trabajar durante todo el año, el 30% (41.345 personas) lo hizo en moto. Le siguen el autobús urbano, con el 23% (32.456 personas), y el desplazamiento a pie, con un 17% (23.613 personas). Entre moto, autobús, caminar y carro particular, se concentra el 82% de los viajes laborales en la ciudad.

La moto, rápida, flexible y masculina
El informe explica que la moto domina la escena por su velocidad comercial y la ausencia de tiempos de espera. Esta resulta importante frente a la red de autobuses urbanos que, con ventaja de pasajes de $2.900, se queda atrás cuando la flexibilidad y el tiempo puerta a puerta mandan.

Otro hallazgo importante es la alta masculinización de la moto: casi todos los viajes en este modo de transporte son realizados por hombres. En contraste, el autobús urbano es el medio preferido de las mujeres, ellas representan el 62% de sus usuarios, lo que refleja dinámicas de género relacionadas con seguridad, horarios y actividades de cuidado.
A pie y en bicicleta: retos y oportunidades
El 17% de las personas camina a su lugar de trabajo, lo que confirma que la distancia corta sigue siendo determinante para muchos hogares. En contraste, la bicicleta alcanza apenas un 1,5% de participación, concentrada casi totalmente en hombres (94%), lo que sugiere barreras como la falta de infraestructura y temores de seguridad vial.
El autobús intermunicipal, por su parte, tiene una participación marginal (1,9%), evidenciando que los viajes laborales analizados son en su mayoría dentro del perímetro urbano.

El factor económico: motos más baratas que el autobús (a largo plazo)
El análisis financiero revela por qué la moto es tan atractiva para los estratos medios y bajos. Un galón de gasolina en Armenia cuesta cerca de $15,900 y una moto de baja cilindrada recorre hasta 110 km por galón, lo que reduce el costo por kilómetro a unos $140 pesos. Así, si una persona recorre al menos 21 km diarios, la moto resulta más barata que pagar dos pasajes de autobús al día.
El 92% de los usuarios de moto para ir a trabajar pertenece a los estratos 0, 1, 2 y 3, demostrando que su adquisición responde a créditos blandos, bajo precio inicial y la ausencia de una red de autobuses que compita en velocidad y frecuencia.

Aunque el bus urbano aún es fuerte en estratos bajos (especialmente el 1 y 2), pierde terreno en los estratos 2 y 3, donde la gente valora más el tiempo que el costo. “Compitiendo con la moto, el autobús enfrenta paradas fijas, desvíos y frecuencias poco confiables. Tras la pandemia, la reducción de frecuencias para abaratar costos creó un círculo vicioso que empujó a muchos usuarios a subirse a la moto”, señala el estudio.
¿Y el futuro?
El sistema de autobuses de Armenia deberá integrarse al Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP), lo que implica costos operativos más altos. Para sostenerlo se requerirá la creación de un Fondo de Estabilización del Sistema de Transporte (FEST) con recursos municipales. Sin embargo, este esquema ya ha demostrado ser deficitario en ciudades grandes y medianas, por lo que Armenia tendrá que enfrentar un desafío financiero adicional para garantizar la sostenibilidad del transporte público.
Clave: mejorar para recuperar pasajeros
El diagnóstico deja claro que para competir con la moto, el transporte público debe mejorar velocidad, frecuencia y cobertura. De lo contrario, la tendencia hacia la motorización privada seguirá creciendo, con impactos en seguridad vial, congestión y medio ambiente.







