La crisis humanitaria que vive la región del Catatumbo volvió a cobrar la vida de un menor de edad. Un niño de 10 años murió y varias personas resultaron heridas tras un ataque con drones cargados con explosivos registrado en zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander, en medio de los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las Farc.
Los hechos ocurrieron este jueves 18 de junio en el kilómetro 25 de la vereda Gaitán, donde una vivienda familiar y una iglesia cristiana fueron alcanzadas por los explosivos lanzados durante las acciones armadas. Además del menor fallecido, entre los heridos se encuentran varios adultos, un joven de 17 años y una niña de apenas dos años de edad.
El ataque también dejó importantes daños materiales. Imágenes difundidas por habitantes de la zona muestran viviendas reducidas a escombros y graves afectaciones en edificaciones comunitarias, reflejando el impacto que el conflicto sigue teniendo sobre la población civil.
La situación se produjo en medio de una confrontación armada que ya completa cerca de 17 meses en la región del Catatumbo, una de las zonas más golpeadas por la violencia en el país debido a la disputa territorial entre grupos armados ilegales.
Según informó el consejero de Paz de Norte de Santander, Luis Fernando Niño, durante la misma jornada también fue asesinado un líder comunal en el sector de El Balancín, cerca de Tibú. La víctima fue identificada como Israel Quintero Arévalo, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda P30 Bajo El Milagro y reconocido líder comunitario de la región.
De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), las circunstancias del crimen son materia de investigación. Sin embargo, versiones preliminares indican que el dirigente habría sido atacado en medio de la escalada de violencia que afecta a esta zona del departamento.
Informaciones conocidas durante la jornada señalan que al menos tres hechos violentos se registraron en diferentes sectores de Tibú el mismo día, evidenciando el deterioro de las condiciones de seguridad en la región fronteriza con Venezuela.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que tanto el ELN como las disidencias de las Farc han protagonizado múltiples ataques en los últimos meses en su disputa por el control territorial y de economías ilegales. Estas acciones han incrementado los riesgos para las comunidades campesinas, que continúan quedando atrapadas en medio de los enfrentamientos.
Ante esta nueva tragedia, líderes sociales y habitantes del Catatumbo hicieron un llamado urgente a los grupos armados para que respeten a la población civil y la excluyan de las hostilidades, mientras crece la preocupación por el aumento de víctimas inocentes y el agravamiento de la crisis humanitaria en la región.








