Entre los escombros, el ruido de la explosión y la incertidumbre que dejó el atentado con un camión bomba contra el comando de la Policía Metropolitana de Cúcuta, una historia despertó la solidaridad de miles de personas. “Gorda”, una perrita criolla que durante ocho años convivió con los uniformados, murió como consecuencia del ataque ocurrido hacia las 3:15 de la madrugada de este sábado.
La canina era considerada parte de la familia policial. Según relató la institución, llegó hace varios años en busca de refugio y encontró en el comando un hogar definitivo. Los uniformados la alimentaron, la cuidaron y con el paso del tiempo se convirtió en una presencia permanente durante las jornadas de servicio, las noches de guardia y los momentos más difíciles que enfrentaban quienes trabajaban en la sede.
La Policía Nacional confirmó su fallecimiento mediante un mensaje publicado en redes sociales, donde destacó la lealtad y el cariño que caracterizaron a la perrita. “¡Vuela alto, Gorda!”, escribió la institución al recordar que el comando fue su hogar durante casi una década y que los policías se convirtieron en su familia. En el mismo pronunciamiento lamentó que la canina perdiera la vida durante el atentado y aseguró que su recuerdo permanecerá entre quienes compartieron con ella.
El ataque fue perpetrado mediante un vehículo cargado con explosivos, que fue detonado frente a las instalaciones policiales. La fuerte onda explosiva ocasionó daños en la infraestructura del comando y afectó viviendas y establecimientos cercanos. De acuerdo con el balance más reciente entregado por las autoridades, varios policías y civiles resultaron lesionados y fueron trasladados a centros asistenciales para recibir atención médica.
Tras lo ocurrido, las autoridades anunciaron una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables del atentado. Paralelamente, continúan las investigaciones para establecer la autoría y los móviles del ataque que volvió a sacudir a Norte de Santander. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, también rechazó el hecho y expresó su solidaridad con las personas afectadas.
Aunque la atención inicial se concentró en los heridos y en los daños materiales, la historia de “Gorda” terminó convirtiéndose en uno de los símbolos del impacto humano que dejó esta acción violenta. En redes sociales, decenas de ciudadanos expresaron mensajes de solidaridad con la Policía Nacional y lamentaron la muerte de la perrita, cuya compañía durante ocho años dejó una huella imborrable entre los uniformados que la consideraban una integrante más de su familia.







