La ley establece que los animales son individuos con un sistema nervioso complejo, capaces de experimentar no solo dolor físico, sino también sufrimiento emocional, miedo, estrés, angustia y tristeza . Este reconocimiento implica un cambio profundo en la forma como el sistema judicial evalúa los casos de maltrato, crueldad o abandono.
Desde la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal se destacó que la actualización normativa elimina por primera vez en la historia del país los conceptos de “objeto” o “cosa” aplicados a los animales, avanzando hacia un enfoque basado en la empatía y la dignidad intrínseca. A partir de ahora, se reconoce su derecho a una vida libre de miedo, lo que prohíbe prácticas que generen terror o ansiedad prolongada, incluso si no existe daño físico visible.
Uno de los principales impactos de la ley es el endurecimiento de las sanciones penales. Al reconocerse la capacidad de sentir, el daño causado a un animal se considera irreparable, lo que eleva las penas por crueldad o abandono hasta seis años de prisión. La tortura o muerte por ensañamiento contra un animal recibirá el castigo máximo, mientras que el abandono será considerado una falta grave debido a la angustia que provoca el desamparo.
Asimismo, la normativa introduce un cambio clave en materia probatoria, al permitir que el dolor psicológico -manifestado como malestar significativo, tristeza o soledad extrema- se considere prueba suficiente para una condena, sin necesidad de evidenciar lesiones físicas.
Las autoridades resaltaron que reconocer la sintiencia de los animales no significa humanizarlos, sino sensibilizar a la sociedad, entendiendo que el dolor no distingue especies. Con esta legislación, el bienestar animal pasa a ser un derecho protegido por la ley y no un simple acto de caridad, marcando un nuevo enfoque en la protección de todas las formas de vida en Paraguay.







