Una joven brasileña de 28 años perdió la vida durante una cirugía estética en una clínica privada de Campo Grande, al oeste de Río de Janeiro (Brasil), luego de que sus padres le costearan la intervención como obsequio de cumpleaños.
La víctima, identificada como Marilha Menezes Antunes, madre de un niño de seis años, se sometió el pasado 1 de septiembre a una liposucción con injerto de glúteos en la Clínica Amacor. La operación, que debía durar dos horas, se prolongó seis, hasta que el personal médico, visiblemente alterado, pidió una ambulancia. Según las primeras versiones, la mujer sufrió una broncoaspiración que derivó en un paro cardiorrespiratorio.
No obstante, la familia de la joven acusa a la clínica de negligencia. “Subí al quirófano y vi al médico intentando reanimar a mi hermana. Le pregunté qué necesitaba y me respondió: oxígeno”, relató Carolina, hermana de la víctima, quien aseguró además que en el centro no había equipos adecuados para atender una emergencia.
La desconfianza aumentó cuando los allegados notaron la demora del servicio de urgencias médicas y decidieron solicitar una autopsia. El informe del Instituto Médico Legal reveló que la causa de la muerte fue una herida de perforación contundente en el riñón y una hemorragia interna, lo que contradice la versión inicial del equipo médico.
La Clínica Amacor, a través de un comunicado, lamentó el fallecimiento y aseguró que el quirófano cuenta con los equipos necesarios, aunque aclaró que el procedimiento fue realizado por un equipo médico subcontratado.
El caso está siendo investigado por la Policía Civil y por la Oficina de Protección al Consumidor, mientras que la familia evalúa emprender acciones legales y exige justicia por lo que consideran una muerte evitable.








