El Gobierno de Irlanda ha anunciado un plan para prohibir la raza de perro American Bully XL en dos fases durante los próximos meses, debido al reciente aumento de ataques de estos animales en el país.
La primera fase de la prohibición comenzará en octubre, cuando será ilegal criar, vender, realojar o importar perros de esta raza, según informó este viernes la ministra de Desarrollo Comunitario y Rural, Heather Humphreys.
“A partir de octubre, cualquier actividad relacionada con la cría, venta, realojo o importación de American Bully XL será ilegal. Esta medida es necesaria para controlar la población de esta raza y prevenir futuros ataques”, declaró Humphreys.
La segunda fase entrará en vigor en febrero de 2025, cuando los propietarios de American Bully XL deberán solicitar un certificado de exención. Este certificado solo se concederá si el animal lleva un microchip y está castrado. El Ejecutivo de Dublín, que incluye a democristianos, centristas y verdes, también evaluará la posibilidad de adoptar criterios adicionales para otorgar estas exenciones.
“Si no tomamos medidas ahora, el número de estos perros en el país aumentará y mi temor es que estos ataques se vuelvan más frecuentes”, afirmó Humphreys en un comunicado. Añadió que aquellos propietarios que no cumplan con la normativa después de febrero de 2025 se enfrentarán a la confiscación y sacrificio de sus animales.
La ministra subrayó que esta acción está alineada con las políticas de otras jurisdicciones vecinas, como el Reino Unido, que ya han prohibido esta raza. Humphreys reconoció que la decisión será impopular entre algunos propietarios de perros, pero enfatizó la importancia de priorizar la seguridad pública. “Mucha gente no estará de acuerdo con esta decisión. Yo misma soy dueña de perros y sé que la gente los quiere. Pero debemos ser conscientes de que la vida de ningún perro vale más que la vida humana”, expresó.
Los American Bully XL ya figuraban entre las 11 razas de perros restringidas en Irlanda, aunque hasta ahora no se habían implementado prohibiciones específicas. Con esta nueva normativa, Irlanda busca reducir el riesgo de ataques y garantizar la seguridad de sus ciudadanos.






