A pesar de haberse convertido en el país más poblado del mundo, con 1.450 millones de habitantes, India enfrenta una inquietante paradoja: mientras su población crece, sus tasas de natalidad caen peligrosamente, especialmente en los estados del sur. Esto ha llevado a gobiernos regionales, como Andhra Pradesh y Tamil Nadu, a considerar políticas para fomentar la natalidad, una decisión inesperada en una nación que superó a China en 2023, según estimaciones de la ONU.
Andhra Pradesh, por ejemplo, estudia implementar incentivos económicos para las familias, preocupados por el envejecimiento poblacional y la caída de la tasa de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer. Actualmente, en estados como Tamil Nadu, esta tasa es de apenas 1,4. Además, la eliminación de restricciones como la “política de dos hijos” para las elecciones locales refleja el intento de revertir esta tendencia.
Este descenso de natalidad amenaza con afectar el desarrollo económico y político del país. La delimitación electoral prevista para 2026 podría reducir la representación parlamentaria de los estados del sur, beneficiando a los más poblados del norte como Uttar Pradesh y Bihar. Esto significaría menos recursos federales para regiones que, aunque han tenido éxito en controlar su población, ahora temen ser “penalizados” por ello.
Expertos advierten que, sin una estrategia nacional clara, el envejecimiento acelerado de la población podría colapsar el sistema de salud y las pensiones. India enfrenta una carrera contra el tiempo para equilibrar su crecimiento demográfico y garantizar su sostenibilidad económica y social a largo plazo.






