En la madrugada de este viernes 30 de mayo, un hombre de 43 años asesinó a su hija de 13 años en el barrio de Larraskitu, en Rekalde, Bilbao (España) y posteriormente se quitó la vida. Antes del crimen, hirió con un arma blanca a su pareja y madre de la menor, quien logró escapar del domicilio y dar aviso a la Policía.
Según confirmó la Ertzaintza, el ataque ocurrió hacia las 5:00 a.m., tras una fuerte discusión de pareja. La mujer, herida, salió a la calle para pedir auxilio y fue trasladada por la Policía al Hospital de Basurto, donde permanece fuera de peligro.
Las autoridades forzaron la entrada al domicilio y encontraron a la menor sin vida sobre una cama, con heridas de arma blanca. El cuerpo del padre fue hallado en el baño, donde se habría ahorcado tras cometer el crimen. Según el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, el arma utilizada fue un cuchillo, con el que el agresor primero hirió a su pareja, luego asesinó a su hija y finalmente se suicidó.
Este crimen ha sido catalogado oficialmente como un caso de violencia vicaria, una de las expresiones más atroces de la violencia de género, en la que el agresor atenta contra los hijos como forma de infligir el mayor daño posible a la madre. La Policía Científica continúa recabando pruebas en el lugar.
La investigación está ahora en manos de la Ertzaintza. De acuerdo con el viceconsejero de Seguridad del Gobierno vasco, Ricardo Ituarte, no existían denuncias previas por violencia machista ni antecedentes en los servicios sociales del Ayuntamiento.
El lehendakari Imanol Pradales manifestó que “todo apunta a que podríamos estar ante un caso de violencia vicaria, el más cruel y el más terrible de la violencia machista”. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, condenó lo sucedido en su cuenta de X, señalando que “la violencia vicaria es la violencia más cruel, ejercida con el único objetivo de destrozar la vida de una mujer para siempre”.
Vecinos del edificio relataron a la agencia EFE que el día anterior al crimen vieron a la madre y a la niña vaciando el piso, lo que hace suponer que se encontraban en proceso de separación o mudanza, una circunstancia que, según expertos, puede aumentar significativamente el riesgo en situaciones de violencia de género.






