Un inocente juego infantil para muchos, terminó en tragedia en Houston, Texas. Un niño de apenas 11 años murió tras recibir un disparo mientras jugaba con sus amigos la tradicional broma de tocar el timbre y salir corriendo, conocida en Estados Unidos como “ding dong ditching”.
El hecho ocurrió la noche del sábado 30 de agosto, poco antes de las 11:00 p. m., cuando un hombre salió de su vivienda y disparó al menos siete veces contra los menores que corrían por la calle. Según la Policía de Houston, el niño fue impactado por la espalda y trasladado de urgencia a un hospital, donde falleció al día siguiente.
El sargento de homicidios Michael Cass señaló que el caso “no parece implicar defensa propia, porque el tiroteo no ocurrió cerca de la casa y el menor fue atacado mientras huía”.
El principal sospechoso fue detenido en dos ocasiones durante el fin de semana, pero hasta ahora no enfrenta cargos formales. En su vivienda las autoridades incautaron varias armas de fuego. La investigación sigue en curso y podría derivar en cargos de homicidio.
Vecinos del sector expresaron su dolor e incredulidad frente al crimen. “¿Qué daño pudieron haber hecho? ¿Jugar con el timbre? Eso es lo que realmente duele. Sabían que era un niño, ¿cuál es el propósito?”, declaró un residente a medios locales.
George Skinner, otro habitante de la zona, afirmó que la tragedia lo afectó personalmente porque tiene un nieto de 10 años: “Pudo haber sido cualquiera de ellos”.
Aunque para muchos esta travesura infantil resulta inofensiva, en Estados Unidos se ha convertido en una peligrosa práctica en medio del debate por la violencia armada. En mayo, un joven de 18 años fue asesinado en Virginia mientras intentaba grabar el reto para publicarlo en TikTok; en julio, en Dallas, un hombre disparó contra un vehículo que huía tras un intento similar, y en 2020 tres adolescentes murieron atropellados por un vecino que reaccionó violentamente al juego.
Ante la repetición de estos hechos, las autoridades estadounidenses han advertido sobre los riesgos de esta práctica. “Lo que podría parecer una broma puede acarrear serios problemas legales, daños a la propiedad o, peor aún, que alguien salga herido”, advirtió recientemente la Oficina del Sheriff del Condado de Hamilton, en Indiana.
La Policía de Houston confirmó que trabaja junto a la Oficina del Fiscal del Condado de Harris para definir los cargos contra el sospechoso.







