Comprar vivienda propia es una de las decisiones financieras más relevantes para los hogares colombianos y, al inicio de cada año, el calendario laboral abre una ventana clave para avanzar en ese objetivo. Antes del 14 de febrero, las empresas deben consignar las cesantías de sus trabajadores, un ahorro que puede convertirse en el punto de partida para acceder a crédito hipotecario y dejar atrás el pago de arriendo.
En este contexto, el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) recordó que los trabajadores tienen el derecho de elegir dónde consignar sus cesantías e invitó a trasladarlas a la entidad como una decisión que integra rentabilidad, protección del ahorro y acceso a soluciones de vivienda durante 2026.
Las cesantías, además de cumplir su función de respaldo frente a contingencias laborales, pueden destinarse legalmente a la compra de vivienda. El FNA destacó que el traslado de estos recursos no tiene cláusulas de permanencia ni costos por administración o por retiro, lo que permite a los trabajadores mantener la disponibilidad del ahorro mientras acceden a un portafolio habitacional diseñado para facilitar el paso del arriendo a la propiedad.
Cada consignación anual se convierte así en una oportunidad para ordenar las finanzas personales con una visión de largo plazo. El modelo del Fondo integra el ahorro con el crédito, de manera que las cesantías no solo generen rendimientos, sino que sirvan como base para estructurar la financiación de vivienda nueva o usada, el mejoramiento del inmueble o la construcción en sitio propio. A ello se suman beneficios adicionales como convenios con empresas aliadas y descuentos a través del programa Juntos.
En materia de crédito, el Fondo Nacional del Ahorro ofrece un portafolio que incluye compra de vivienda nueva o usada, leasing habitacional, compra de cartera y alternativas de mejoramiento. Actualmente, la entidad financia hasta el 90 % del valor del inmueble en vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP), y mantiene como objetivo institucional avanzar hacia la financiación del 100 %, reduciendo una de las principales barreras de entrada al mercado inmobiliario: la cuota inicial.
Las condiciones financieras incluyen tasas de interés competitivas y esquemas diferenciados según el nivel de ingresos. Para quienes devengan hasta dos salarios mínimos, el FNA ofrece tasas preferenciales desde UVR +0 % y UVR +4 %, con el propósito de ampliar el acceso a vivienda social. Además, la administración de cesantías es gratuita y el ahorro se mantiene protegido, sin pérdida de valor en el tiempo.
Este enfoque combina la estabilidad del ahorro con opciones de crédito que se adaptan a distintos perfiles de afiliados. La posibilidad de trasladar las cesantías sin costos ni permanencias permite evaluar el portafolio del Fondo y decidir el momento adecuado para solicitar financiación, manteniendo flexibilidad en la planeación financiera del hogar.
El respaldo de los ciudadanos se refleja en las cifras de la entidad. Actualmente, el Fondo Nacional del Ahorro cuenta con 2.000.137 afiliados con cesantías activas y un total de 2.429.963 afiliados, incluyendo el ahorro voluntario contractual. En paralelo, registra 176.740 créditos activos, lo que evidencia su alcance en la financiación de vivienda y su crecimiento sostenido.
Para Laura Roa Zeidán, presidenta del FNA, detrás de cada traslado de cesantías hay un proyecto de vida. “Nuestro compromiso es acompañar a los trabajadores con responsabilidad, transparencia y soluciones reales que dignifiquen su vida”, afirmó.








