Más de 20 ingenieros consultados coinciden en que la parte afectada de la torre debe desmontarse para garantizar la seguridad. La cúpula central también presenta daños y será evaluada posteriormente.
El terremoto del pasado 10 de agosto dejó importantes afectaciones en la Basílica Menor Jesús María y José de Quimbaya, uno de los principales referentes religiosos y arquitectónicos del municipio. Aunque la estructura permanece cerrada por razones de seguridad, los equipos encargados de evaluar los daños ya tienen claridad sobre cuál es el punto más crítico: la torre donde se encuentra el Cristo.
El presbítero Ferney Castañeda, explicó que la torre presenta un deterioro considerable debido a que sus cuatro columnas fallaron. Por esta razón, los expertos consultados consideran necesario desmontar la parte afectada y posteriormente analizar las alternativas para su recuperación.
“Lo que han comentado todos es que es conveniente hacer el desmontaje de esa parte afectada”, señaló el sacerdote, quien indicó que más de 20 ingenieros han sido consultados y ninguno ha planteado una alternativa diferente al desmonte de la estructura comprometida. La decisión busca evitar una reparación que pueda representar un riesgo ante la posibilidad de un nuevo movimiento sísmico.
Mientras se define el procedimiento para intervenir la torre, también se trabaja en medidas de protección para otros elementos de la edificación. Según Castañeda, será necesario realizar a la mayor brevedad un apuntalamiento con estructuras de carga para contribuir a mantener en su lugar el ápice de la cúpula mientras se realizan evaluaciones más detalladas.
Precisamente, la cúpula central, ubicada sobre un octágono con vitrales, también sufrió afectaciones que podrían ser de consideración. Sin embargo, su revisión no ha avanzado al mismo nivel que la de la torre, debido a que esta última representa actualmente el mayor riesgo. Una vez se realice el desmontaje de la parte comprometida, los especialistas podrán determinar con mayor precisión si la cúpula puede ser recuperada, apuntalada o requiere algún otro tipo de intervención.
El rector aseguró que, pese a los daños, la condición de Basílica Menor Jesús María y José no está en riesgo. Explicó que esta categoría no depende únicamente de la estructura física del templo, sino también de su actividad pastoral. “Las afectaciones en la planta física no alteran en gran porcentaje la basílica”, manifestó, al señalar que los daños, aunque importantes, representan una parte reducida frente al conjunto de la edificación.
La emergencia también obligó a suspender temporalmente las celebraciones eucarísticas dentro del templo. La decisión se tomó como medida preventiva debido principalmente a la amenaza que representa la torre. La comunidad religiosa realizó una celebración en el polideportivo el pasado domingo, pero este espacio no resulta adecuado para mantener de manera permanente las actividades litúrgicas.
Por ello, la parroquia trabaja junto con la Alcaldía de Quimbaya en la búsqueda de un lugar seguro y amplio que permita realizar las eucaristías mientras la basílica permanece cerrada. La intención es establecer además rutas de acceso para los feligreses, verificar previamente el retiro de escombros y garantizar que no existan elementos sueltos que puedan ocasionar accidentes.
El proceso de recuperación de la basílica avanza así por etapas, priorizando inicialmente la zona que representa mayor peligro. Mientras la torre espera una intervención que los especialistas consideran necesaria, la comunidad de Quimbaya mantiene la esperanza de recuperar los espacios afectados y preservar este importante patrimonio religioso del municipio.







