El Gobierno de Ecuador anunció un aumento en la denominada “tasa de seguridad” aplicada a las importaciones provenientes de Colombia, que pasarán del 50% al 100% a partir del 1 de mayo, medida que agudiza la tensión comercial y diplomática entre ambos países.
La decisión fue comunicada por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, que argumentó que la medida responde a la falta de acciones “concretas y efectivas” por parte de Colombia en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico. Según el Gobierno ecuatoriano, se trata de una disposición soberana orientada a reforzar la corresponsabilidad en el control de la frontera común.
“Esta medida se fundamenta en criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad en la lucha contra la presencia del narcotráfico en la frontera”, señaló el comunicado oficial, en el que además se reiteró que la seguridad y la lucha contra el crimen organizado son prioridades “innegociables”.
La decisión se produce en medio de una escalada progresiva de medidas comerciales. A comienzos de este año, Ecuador ya había elevado la llamada tasa de seguridad del 30% al 50%, lo que había generado fricciones en la relación bilateral.
Desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro rechazó el incremento arancelario y lo calificó como una ruptura en los esquemas de integración regional. A través de su cuenta en X, afirmó que la medida representa “el fin del Pacto Andino para Colombia” y sugirió avanzar hacia nuevos acuerdos comerciales con el Mercosur y países del Caribe y Centroamérica.
En respuesta, el Gobierno colombiano también ha manifestado su inconformidad, mientras crece el cruce de declaraciones entre autoridades de ambos países. El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma , calificó la decisión como una “agresión” contra pueblos históricamente hermanos.
Por su parte, desde el sector empresarial, la presidenta ejecutiva de la Cámara de Industrias y Producción de Ecuador, María Paz Jervis , advirtió que las diferencias políticas no deben poner en riesgo décadas de integración comercial y cooperación bilateral.
Ecuador justifica sus medidas en la necesidad de enfrentar el narcotráfico en la zona fronteriza, mientras Colombia sostiene que ha mantenido operaciones conjuntas de seguridad y cooperación antinarcóticos.
El intercambio comercial entre ambos países, que ronda los 2.800 millones de dólares anuales, también se ve amenazado por la escalada arancelaria, que ya impacta productos estratégicos en sectores como alimentos, medicamentos, pesticidas y cosméticos.








