Este viernes 22 de agosto se desarrolló una nueva jornada de atención en salud en los puentes de La Cejita de Armenia, dirigida a personas en condición de calle y con problemas de consumo de sustancias psicoactivas, en el marco del proyecto CAMAD (Centro de Atención Móvil para Drogodependientes).
Juan Carlos Patiño, gerente del Hospital Mental de Filandia, explicó que la estrategia hace parte del convenio interadministrativo con el gobierno departamental y el Ministerio de Salud y Protección Social, y que ha logrado esfuerzos articulares de múltiples entidades.
“Hoy se encuentran con nosotros Red Salud, la Fundación Cancerológica del Quindío, la Universidad Antonio Nariño con servicios odontológicos, la Academia Capilar CHIC, además de fundaciones cristianas y diferentes secretarías del gobierno departamental. Todos estamos procurando el mejoramiento de la calidad de vida de los pacientes drogodependientes del municipio de Armenia, especialmente los que terminan en situación de calle”, señaló.
Según Patiño, el proyecto no solo brinda atención asistencial sino que busca establecer rutas de acceso a la salud, generar bases de datos para investigación académica y activar procesos de desintoxicación en la sede especializada de Filandia. “Con CAMAD básicamente es disminuir los riesgos y los daños asociados al consumo, mirar si están asegurados, si tienen EPS, si necesitan documentos de identidad o si requieren atención médica. Además, hemos logrado un convenio con universidades como la Alexander Von Humboldt y la Tecnológica de Pereira, que investigan por qué está aumentando el consumo y qué relación tiene con la habitanza en calle”, agregó.
Hasta la fecha, 783 personas se han beneficiado del programa en Armenia, con más de 3.700 atenciones en servicios de salud, higiene, odontología y apoyo psicosocial.
La iniciativa también se extenderá a municipios como Génova, Montenegro, La Tebaida, Calarcá, Circasia y Quimbaya, donde, según el Hospital Mental, se ha incrementado el consumo de sustancias psicoactivas.
En medio de la jornada, Martín, un habitante en condición de calle, oriundo de Pereira, que lleva más de dos décadas en esa condición, expresó su gratitud: “Todo esto que están haciendo me sirve mucho, muy agradecido, ya me mandé peluquear y me atendieron en salud. Estoy muy agradecido con la lucha de toda esta gente”, comentó.
Sin embargo, también advirtió sobre la crudeza de la vida en las calles: “Primero que todo, comencé a reciclar en la calle, fumaba marihuana, bazuco y me tocó comer hasta basura y todo eso (…) Yo no soy capaz de dejarlo, porque el vicio es la muerte, el vicio es la muerte, es la muerte y no puedo salir de eso”.
El gerente del Hospital Mental insistió en que, más allá de la atención médica, se requiere un acompañamiento integral y preventivo que incluya a las familias y a la comunidad educativa:
“Debemos construir una verdadera red de cuidadores para atender la salud mental de padres y madres que sufren por sus hijos consumidores. Triste y lamentable lo que sucede: madres que me dicen llorando que esperan la llamada que confirme la muerte de sus hijos porque no soportan más sufrimiento. Esa es la dura realidad que nos obliga a actuar”, concluyó.







