Un anuncio inesperado realizó recientemente el ministro de Hacienda, Germán Ávila, al término de la junta directiva del Banco de la República, en la que se decidió un fuerte ajuste en la tasa de interés de referencia, que pasó del 9,25 % al 10,25 %. En medio de este escenario de endurecimiento monetario, el Gobierno Nacional confirmó que el precio de la gasolina tendrá una reducción de $500 por galón a partir de febrero, y no de $300 como se había anunciado inicialmente.
El ministro explicó que en los próximos días se expedirá el decreto que oficializa la disminución del precio del combustible, una medida que, según dijo, busca mitigar las presiones inflacionarias derivadas del aumento en el costo del crédito y del enfriamiento de la economía promovido por el Banco Central.
“La gasolina no bajará $300, sino $500. Queremos avanzar en reducciones mayores porque esta es una medida contrainflacionaria”, señaló Ávila durante la rueda de prensa ofrecida por el Banco de la República, en la que se anunció el incremento de 100 puntos básicos en la tasa de política monetaria.
De acuerdo con el jefe de la cartera de Hacienda, la reducción es posible gracias al equilibrio alcanzado entre el precio interno de la gasolina y su cotización internacional, así como a la reciente caída del dólar. Estas condiciones, sumadas a un escenario más favorable para el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), permiten aplicar el alivio sin generar un impacto negativo en las finanzas públicas.
Ávila aseguró que la decisión no implicará un esfuerzo fiscal adicional y que, por el contrario, el saldo del FEPC cerrará el año en ceros. “No estamos generando ningún esfuerzo fiscal adicional; estamos compensando a la sociedad una reducción internacional en los precios de la gasolina”, afirmó.
El ministro destacó que la disminución del precio del combustible tendrá efectos positivos sobre el consumo y el ingreso de los hogares, especialmente en las capas medias y los sectores de menores ingresos, que han afrontado incrementos sostenidos en el costo de vida.
Aunque algunos analistas han advertido que una reducción del precio podría ser riesgosa mientras persiste el déficit del diésel, Ávila indicó que el superávit generado por la gasolina compensa ese desbalance y reiteró que el Gobierno continuará protegiendo al sector del transporte de carga, al que calificó como estratégico para la economía nacional.
“La gasolina hoy está entre $3.500 y $4.000 por encima del precio internacional. Ese margen nos permite tomar estas decisiones”, explicó el funcionario, quien insistió en que el objetivo es aliviar a los consumidores tras las alzas graduales que se aplicaron en meses anteriores.
Finalmente, el ministro reiteró que el decreto con la reducción será expedido en los próximos días y hará parte del paquete de medidas del Gobierno para enfrentar el impacto económico del aumento en las tasas de interés y contener la inflación en el país.








