Uno de los mayores retos que enfrenta la educación en Colombia sigue siendo la deserción escolar, fenómeno que preocupa a las autoridades locales y nacionales por sus implicaciones sociales y económicas.
De acuerdo con el secretario de Educación de Armenia, Antonio José Vélez, la información más reciente corresponde al año 2024, ya que el consolidado de 2025 se conocerá en el próximo año. “Frente a la información relacionada con la deserción, la información que tenemos actualizada corresponde a la vigencia 2024 (…) Para el presente año 2025 no se ha expedido, todo queda esperado hasta el otro año”, explicó a Quindío Noticias.
Señaló que, según las cifras del Ministerio de Educación Nacional, la deserción escolar en el país se ubicó en 3,8 % durante 2024, mientras que en Armenia fue de 5,2 %, superando el promedio nacional.
El secretario Vélez resaltó que en estas estadísticas hay factores que deben analizarse con cuidado, como por ejemplo la migración. ” Cuando un niño, una niña o un joven sale del país, que ese joven se encuentre en otra parte del mundo, como en Australia, en Canadá, en Estados Unidos o en España, y que ingresa al sistema educativo de dichos países, esa información, por ejemplo, el Ministerio no la contrasta con migración, no tiene cómo obtenerla y por eso es posible que ese dato que se entrega oficialmente, digamos, no sea el que es, en el sentido de que muchos niños, niñas y en otras partes del mundo al ingresar al sistema educativo, no por el hecho de que no esté en el SIMAD de Colombia, no quiere decir que han abandonado el sistema”.
No obstante, la problemática se acentúa especialmente en noveno grado , etapa en la que, según Vélez, se presenta el mayor índice de abandono y que dificulta el acceso de los jóvenes a la educación media (décimo y once).

El Ministerio de Educación Nacional recuerda que las causas de la deserción escolar son diversas y complejas: bajo rendimiento académico, necesidad de trabajar, falta de apoyo familiar, dificultades económicas y factores sociales o emocionales.
La entidad advierte sobre las graves consecuencias de este fenómeno, que perpetúa el ciclo de pobreza y desigualdad. Los que abandonan sus estudios tienen mayor probabilidad de enfrentar desempleo, bajos ingresos y limitaciones en su desarrollo personal y profesional.







