Gorgona se localiza a unos 56 kilómetros de la costa pacífica de Colombia; es una isla con un pasado único pero de futuro incierto. Una prisión de alta seguridad se ubicaba en ella desde principios de 1950 hasta que fue clausurada en 1984.
Su separación de tierra firme por un abismo subacuático de 270 metros de profundidad ha permitido que Gorgona desarrolle una biodiversidad propia. Es así, que 1985, Gorgona fue declarada parque nacional a efecto de proteger las especies únicas que florecen y se conservan en su delicado ecosistema.
Muy por encima del suelo de la selva en esta isla, en ella habita una lagartija de un color azul brillante que rivaliza con el mismo color del cielo. Es la Anolis Gorgonae , o anole azul , una especie de lagartija tan evasiva y extraña, que los científicos no han podido siquiera estimar su población.
En virtud de lo aislado de su hábitat y sus hábitos solitarios, los investigadores conocen poco del lagarto azul, pero han sido cautivados por su imponente coloración.
A pesar de la dificultad para establecer un estimado de la población de las lagartijas azules, herpetólogos locales están convencidos de que son una especie amenazada y que se debe proteger.
Sus principales amenazas radican en la deforestación que constituye una amenaza en particular porque la anole azul es una especie que vive arriba de los árboles, y sólo las hembras se aventuran a bajar a la selva para depositar sus huevos.
Pero también se encuentran ante el peligro de la caza excesiva de la que han sido objeto por admiradores extremos de esta hermosa y única en su coloración lagartija celeste.
Fernando Castro, biólogo de la Universidad del Vallle, quien se ha dedicado a estudiar a los reptiles de la Isla de Gorgona, comentó a Mongabay.com que mucha de la deforestación ocurrió cuando la isla era una prisión. “La población carcelaria dependía enormemente de la recolecta de leña para uso combustible”, señaló Castro.








