La última jornada de las Eliminatorias Suramericanas rumbo al Mundial 2026 estuvo cargada de emociones y polémicas. No solo por la histórica goleada de la Selección Colombia sobre Venezuela, sino también por el triunfo de Bolivia frente a Brasil en El Alto, resultado que les dio el cupo al repechaje y dejó a la Vinotinto sin opciones.
En medio de la euforia boliviana, una imagen se robó todas las miradas: Carlos Lampe, arquero y referente del seleccionado altiplánico, salió a celebrar vistiendo la camiseta de James Rodríguez. El portero, que minutos antes había llorado de emoción tras vencer a la poderosa Brasil, sorprendió al subirse al bus de la selección luciendo la casaca tricolor, gesto que fue interpretado de dos maneras: como un agradecimiento a Colombia por la mano que les dio al golear a Venezuela y, al mismo tiempo, como una herida abierta para la hinchada vinotinto.
El contexto explica la carga simbólica del acto: venezolanos y bolivianos peleaban por el séptimo puesto en la tabla. A Venezuela le bastaba con empatar para asegurar el repechaje, mientras que Bolivia debía lograr la hazaña de derrotar a Brasil y esperar resultados, algo que finalmente ocurrió.
Lampe, de 38 años y actual arquero del club Bolívar, se mostró emocionado no solo con sus compañeros y la afición que los esperaba a las afueras del estadio, sino también al exhibir la camiseta de James, con quien había hecho el tradicional intercambio al finalizar el partido. Esa imagen recorrió las redes sociales y no tardó en generar reacciones encontradas: orgullo en Colombia, fiesta en Bolivia y malestar en Venezuela.
Con más de una década en la selección y considerado uno de sus máximos referentes, Lampe volvió a ser protagonista, esta vez no solo bajo los tres palos, sino con un gesto que quedará en la memoria de las clasificatorias.






