En la mañana de este martes, varios domiciliarios de la plataforma Rappi se manifestaron frente a las instalaciones de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, exigiendo mejores condiciones laborales.
La jornada de protesta coincidió con la visita a la ciudad de Pablo Villegas, uno de los directores ejecutivos de Rappi, quien asistió a un encuentro empresarial para presentar los avances y el modelo de negocio de la compañía. Ante esto, los manifestantes reclamaron que los verdaderos protagonistas del servicio, los repartidores, no fueron invitados al evento
“No podemos tolerar que Rappi venga a mostrar su prosperidad mientras ignora la realidad de quienes generamos el capital. ¿Por qué no nos invitan también a la charla? ¿Por qué no escuchan a la parte que sostiene el negocio?”, cuestionó Yudi Aya, presidenta nacional y representante legal del Sindicato Nacional de Trabajadores de Aplicaciones (SINATRAP).
Aya señaló que las condiciones laborales de los domiciliarios son “pésimas”, afirmando que miles de trabajadores enfrentan bajos ingresos, falta de prestaciones sociales y riesgos constantes en el ejercicio de su trabajo.
“Nos quieren hacer invisibles. La dignidad laboral no es un juego. Hoy estoy aquí, pese a haber recibido amenazas por defender a mis compañeros, porque si no luchamos por nuestros derechos, nadie lo hará”, afirmó
Según la líder sindical, más de 65.000 personas trabajan para Rappi en Colombia, de las cuales alrededor de 200 operan en el Quindío. Sin embargo, denunció que la empresa solo reconoce como empleados formales a los administrativos, dejando por fuera a los domiciliarios.
Aya explicó que la tarifa por pedido se mantiene en $3.050 desde hace dos años, un valor que, según ella, no cubre ni el mínimo vital mensual.
“No se llega ni a $1.300.000 al mes. Rappi sabe cuánto capital genera, pero al trabajador solo le da 3.050 pesos por pedido. Mientras suben las tarifas para los usuarios cuando llueve o hace sol, a nosotros no nos reconocen nada adicional”, expresó.
La dirigente también denunció lo que calificó como una “represión digital”, refiriéndose a bloqueos o suspensión de pedidos hacia quienes protestan o denuncian irregularidades
“Si alguno de nosotros sale bloqueado o empieza a recibir menos pedidos, responsabilizo directamente a Rappi. Protestar es un derecho, y estamos legalmente constituidos como sindicato”, advirtió.
En su intervención, Aya insistió en que la lucha de los domiciliarios no se limita a temas económicos, sino también a la dignidad, la seguridad y el reconocimiento como trabajadores reales del modelo digital.
“Somos la revolución 4.0. El hecho de que trabajemos en una aplicación no significa que nos vulneren los derechos. Lo digital no quita que podamos protestar”, afirmó.
La representante de SINATRAP hizo un llamado al Gobierno Nacional para que en la próxima reforma laboral se asegure un diálogo tripartito entre el Estado, las empresas y los trabajadores, asegurando que si las mesas de concertación no son inclusivas, las manifestaciones continuarán a nivel nacional.
La movilización de este martes marca el inicio de una nueva etapa de protestas del sindicato, que, según Aya, nació en el Eje Cafetero y hoy cuenta con más de 4.000 afiliados activos en todo el país
“Empezamos aquí, en el Quindío, con 25 personas, y hoy somos miles a quienes exigimos respeto. Si el diálogo sigue siendo de dos partes, los trabajadores de Rappi seguiremos haciéndonos escuchar, así sea en las calles”, concluyó.







