El próximo 14 de octubre, Armenia tendrá un día cívico para conmemorar sus 137 años de fundación, en una fecha que este año estará marcada por la memoria, el civismo y el impacto del terremoto del pasado 10 de agosto.
La medida fue establecida mediante decreto por el alcalde James Padilla García, quien invitó a los armenios a asumir la fecha como una oportunidad para reconocerse como ciudad, recordar sus raíces y reflexionar sobre la Armenia que quieren seguir construyendo. La jornada busca fortalecer el sentido de pertenencia, el respeto por la ciudad y los vínculos que hacen parte de la identidad de la capital quindiana.
La conmemoración tendrá un significado especial debido a que la programación festiva que tradicionalmente acompaña el aniversario fue cancelada como consecuencia de la emergencia ocasionada por el terremoto. Sin embargo, la Administración Municipal mantendrá los actos protocolarios propios de la fecha y desarrollará durante octubre una agenda artística y cultural alrededor de la memoria, la historia y los sitios emblemáticos de Armenia.
Uno de los momentos centrales será la ceremonia solemne que presidirá el alcalde el 14 de octubre, durante la cual también se realizará la entrega del Cordón de los Fundadores, distinción destinada a reconocer a personas o instituciones cuyos méritos, realizaciones y trayectoria hayan representado aportes significativos al bienestar y desarrollo de la ciudad.
Para la Administración Municipal, convertir el aniversario en un día cívico representa también una manera de recuperar una expresión colectiva de orgullo por Armenia. En ese sentido, el llamado es a que ciudadanos, instituciones, organizaciones, gremios, comerciantes y demás sectores participen de los actos programados y hagan de la fecha una manifestación de respeto y pertenencia.
Este aniversario, por tanto, estará lejos de las celebraciones tradicionales marcadas por grandes actividades festivas. La Alcaldía plantea una jornada para mirar hacia el pasado y reconocer la transformación de Armenia, que pasó de ser un villorrio a consolidarse como la capital del Quindío, pero también para asumir colectivamente los desafíos que deja el terremoto y reafirmar el compromiso con la ciudad que sus habitantes quieren reconstruir y fortalecer.


