Texas enfrenta una de las peores tragedias naturales de los últimos años tras las devastadoras inundaciones que azotan la región centro-sur del estado desde el pasado viernes. Según el informe más reciente de las autoridades locales, el saldo mortal ya asciende a más de 80 personas fallecidas, entre ellas 28 niños, y al menos 41 personas siguen desaparecidas.
El condado de Kerr es el más golpeado por el desastre. El alguacil Larry Leitha Jr. confirmó en rueda de prensa que en su jurisdicción se han contabilizado 68 víctimas mortales, de las cuales 40 son adultos y 28 menores de edad. Además, al menos 18 adultos y 10 niños aún no han sido identificados.
El drama se intensifica con la desaparición de varias niñas y un monitor del campamento cristiano Mystic, ubicado a orillas del río Guadalupe, cuyo nivel subió más de seis metros en menos de dos horas durante la madrugada del 4 de julio, sorprendiendo a residentes y visitantes que celebraban el fin de semana festivo.
Frente a la magnitud de la emergencia, el gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró el domingo como día de oración y prometió que los equipos de rescate trabajarían “sin descanso” hasta ubicar a todos los desaparecidos. Abbott también declaró el estado de emergencia en 29 condados, permitiendo el acceso a recursos estatales y federales para reforzar las labores de búsqueda, rescate y limpieza de escombros.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió que nuevas precipitaciones, con acumulaciones de hasta 25 centímetros, podrían agravar la situación en las próximas horas, mientras los ríos ya desbordados amenazan con nuevas crecidas.
Por su parte, el presidente Donald Trump emitió una declaración de emergencia por desastre natural, lo que activa a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para brindar apoyo a las comunidades afectadas. Trump anunció que pospuso su viaje a la zona para no obstaculizar los trabajos de emergencia, pero aseguró que visitará el área el próximo viernes.
Nim Kidd, jefe de la División de Manejo de Emergencias de Texas, confirmó que ya comenzaron las labores de recuperación para limpiar escombros y reabrir carreteras, pero advirtió que las lluvias torrenciales previstas hasta el martes podrían complicar la situación.
Mientras tanto, familias y voluntarios, pese a las recomendaciones oficiales, recorren la región conocida como ‘Hill Country’ con la esperanza de encontrar sobrevivientes entre árboles caídos, casas arrastradas y caminos destruidos por la fuerza del agua.
Las autoridades piden a la población extremar precauciones y evitar las zonas de riesgo mientras continúan los operativos de búsqueda y rescate.






