La ciudad de Armenia registró una tasa de desempleo de 10,4% durante el trimestre abril-junio de 2025, lo que representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior, cuando la cifra alcanzaba el 11,7%. Con este resultado, la capital del Quindío se ubica en el noveno lugar entre 23 ciudades principales del país.
Aunque a primera vista la noticia parece positiva, los analistas advierten que el descenso en el desempleo viene acompañado de un aumento preocupante en la informalidad. Según el DANE, esta pasó del 39,4% al 43,4% en un año, ubicando a Armenia en la posición 18 de 23 ciudades con menor informalidad, pero con una de las mayores alzas recientes (+4,0%).

“Tenemos una disminución tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los hombres, la tasa fue del 10,5% (bajó desde 11,3%) y en el de las mujeres, pasó de 12,3% al 10,2%”, explicó a Quindío Noticias, Piedad Urdinola, directora del DANE.
Sin embargo, para el concejal José Ignacio Rojas, estos datos deben leerse con cautela. “Lo que tenemos que revisar aquí es que el aumento de la informalidad en Armenia lo que está mandando es un mensaje de que nos estamos equivocando en el tipo de políticas públicas para el desarrollo económico de la ciudad”, advirtió.
En total, durante el trimestre analizado, Armenia generó 4.223 nuevos puestos de trabajo. Aumentaron en 3.793 los ocupados, bajaron en 1.892 los desocupados y crecieron en 1.462 los inactivos. No obstante, el crecimiento del trabajo independiente fue notable: mientras los trabajadores por cuenta propia aumentaron en 4.219 personas, los empleados formales disminuyeron en 426.

Este fenómeno, según el Observatorio Económico de la Alcaldía de Armenia, tiene su raíz en factores estructurales. “Uno es el aumento del salario mínimo y dos, la reforma laboral que se viene. Esto sube los costos laborales y muchas empresas prefieren no contratar. La gente entonces se desempeña de manera independiente, pero sin seguridad social ni pensión”, explicó Juan Carlos Vázquez, coordinador del observatorio.
Los sectores que más generaron empleo en la ciudad fueron alojamiento y servicios de comida (+2.307 personas), actividades profesionales y técnicas (+1.772), agricultura (+1.380) y construcción (+1.368). En cambio, hubo pérdidas significativas en administración pública (-2.520), transporte (-899) e industria manufacturera (-546).
El espejismo del rebusque
Tanto Rojas como Vázquez coinciden en que el crecimiento del trabajo por cuenta propia, aunque mitiga el desempleo, representa un fenómeno transitorio que puede derivar en una nueva ola de desocupación si no se toman medidas estructurales.
“El 95% de la estructura empresarial de Armenia son micro y pequeñas empresas. Si no generamos dinámicas de acompañamiento para ellos, si no atraemos empresas que ofrezcan empleos formales, no vamos a revertir esta situación”, enfatizó el concejal.
El desempleo juvenil en Armenia también registró una leve mejora, bajando del 19,4% al 18,4%, lo que mantiene a la ciudad en la novena posición entre las principales capitales. A nivel nacional, esta tasa fue del 15,3%.

Comparativo regional
En el Eje Cafetero, Manizales y Pereira reportaron tasas de desempleo de 9,0% (posición 16) y 9,0% (posición 15), respectivamente, ambas por debajo de la cifra de Armenia. Ibagué, por su parte, alcanzó un 12,9%, a pesar de haber reducido en 2 puntos porcentuales su tasa. Los medios nacionales se ubicaron en un 8,8%.
En materia de informalidad, todas las ciudades muestran comportamientos diversos. Ibagué logró reducirla al 47,7% (-1,7%), mientras que Manizales y Pereira aumentaron sus niveles a 38,1% (+5,0%) y 40,6% (+1,0%), respectivamente.
¿Y ahora qué?
Los expertos coinciden en que Armenia debe replantear su estrategia económica. “Necesitamos reglas de juego claras, un ordenamiento territorial actualizado, zonas industriales, acompañamiento a microempresarios y atracción de inversión. No podemos seguir jugándole a la economía informal”, sentenció Rojas.
Vázquez, por su parte, se enfatizó en que se necesita cambiar la mentalidad de emprendimiento de corto plazo por una visión empresarial de largo plazo. “El tejido empresarial de Armenia es muy resistente. Lo que falta es acompañamiento para que estos negocios se conviertan en verdaderas empresas que generen empleo formal y sostenible”.
Aunque Armenia se mantiene entre las ciudades con menor informalidad relativa en el país, el incremento observado y la calidad del empleo generaron alertan sobre una posible fragilidad del mercado laboral local. Lo que hoy parece un avance, podría convertirse en retroceso si no se actúa con visión estructural.







