La Corte Suprema de los Estados Unidos informó que los niños nacidos en territorio estadounidense son ciudadanos desde su nacimiento, incluso cuando sus padres se encuentran en el país de manera irregular o temporal.
En una decisión adoptada por seis votos contra tres, el máximo tribunal declaró inválida la orden ejecutiva firmada por Trump el 20 de enero de 2025, con la que buscaba restringir el derecho a la ciudadanía automática para los hijos de inmigrantes sin estatus legal o con permanencia temporal en Estados Unidos.
En su fallo, la Corte concluyó que estos menores están “sujetos a la jurisdicción” de Estados Unidos y, por tanto, son ciudadanos desde el nacimiento en virtud de la Cláusula de Ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
La decisión deja sin efecto uno de los principales pilares de la agenda migratoria impulsada por Trump durante el inicio de su segundo mandato. El mandatario sostenía que la medida era necesaria para combatir el denominado “turismo de nacimiento”, práctica mediante la cual, según su argumento, mujeres extranjeras viajan a Estados Unidos para dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.
No obstante, la mayoría de los magistrados rechazó esa interpretación constitucional y reiteró que el derecho a la ciudadanía por nacimiento continúa vigente para todos los niños nacidos en suelo estadounidense, sin importar el estatus migratorio de sus padres.
Tres magistrados de tendencia conservadora -Clarence Thomas, Neil Gorsuch y Samuel Alito- votaron en contra de la decisión mayoritaria.
Tras conocerse el fallo, Trump criticó duramente la decisión del alto tribunal y aseguró que buscará impulsar una reforma legislativa a través del Congreso, actualmente controlado por el Partido Republicano.
“La Corte Suprema ratificó la ciudadanía por nacimiento, lo cual es una lástima para nuestro país, pero podemos compensarlo fácilmente en el Congreso mediante legislación”, escribió el mandatario en su red social Truth Social.
La ciudadanía por nacimiento, conocida jurídicamente como jus soli, está consagrada en la Constitución estadounidense desde 1868, cuando fue ratificada la Decimocuarta Enmienda tras la Guerra Civil. Este principio ya había sido respaldado por la Corte Suprema a finales del siglo XIX en el histórico caso United States v. Wong Kim Ark, que confirmó el derecho a la ciudadanía de los hijos de inmigrantes nacidos en territorio estadounidense.
Con esta decisión, la Corte Suprema mantiene intacta una de las garantías constitucionales más emblemáticas del sistema jurídico estadounidense y representa uno de los mayores reveses judiciales para la política migratoria impulsada por Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca.







