Un detallado trabajo de grado de Ingeniería Civil de la Universidad del Quindío evidenció alertas técnicas sobre la vulnerabilidad sísmica de la Comuna 7, una de las zonas más pobladas y representativas de Armenia. El estudio, desarrollado por los ingenieros Yuliana Arias Perdomo y Juan Sebastián Pérez Salinas, bajo la dirección del docente Juan Carlos Zorrilla Aguirre, analizó el riesgo sísmico utilizando herramientas de última generación y creó mapas para fortalecer la planificación urbana de la ciudad.
La investigación, titulada “Evaluación de la vulnerabilidad sísmica indicada y riesgo sísmico para la comuna 7 de la ciudad de Armenia, usando la metodología CAPRA”, combinó software especializado -CAPRA-GIS, Strata y Degtra- con trabajo de campo para modelar tres escenarios sísmicos: campo cercano (falla de Romeral), intermedio (falla de Ibagué) y lejano (subducción).
“Este proceso nos permitió aplicar conocimientos teóricos a una problemática real de nuestra ciudad, utilizando metodologías actualizadas en evaluación de riesgo sísmico”, explicó Juan Sebastián Pérez, coautor del estudio.
Mampostería simple: el punto débil de la comuna
Uno de los hallazgos más relevante fue la caracterización estructural del sector: el 55% de las edificaciones analizadas son de mampostería simple, una de las tipologías constructivas más vulnerables ante movimientos telúricos debido a malas prácticas de diseño y construcción. A esto se suman otras estructuras como pórticos de concreto (29%) y mampostería confinada (9%).
Los resultados fueron claros: “la mayor vulnerabilidad de la comuna se genera para el campo cercano”, señalaron los autores. “Este escenario es crítico, debido a la exposición que se observa en las edificaciones residenciales de pisos bajos”.
El suelo también juega en contra
El estudio incorporó además un análisis detallado de los efectos del sitio, utilizando cuatro perfiles de suelo disponibles para la zona. Se encontró que las condiciones geotécnicas locales pueden amplificar las ondas sísmicas, aumentando el impacto sobre ciertos tipos de estructuras.
Estos hallazgos confirman que el riesgo sísmico no depende solo de la magnitud del sismo, sino de la interacción entre la calidad de las edificaciones, el tipo de suelo y la proximidad a fallas activas.
Un aporte científico con sello quindiano
La calidad del trabajo llevó a que la Facultad de Ingeniería otorgara a la investigación la distinción de “Tesis Meritoria”. Además, sus resultados fueron presentados en el XI Congreso Nacional de Ingeniería Sísmica, realizado en noviembre de 2024, lo que respaldó su rigor técnico ante especialistas de todo el país.
Bajo la mentoría de Juan Carlos Zorrilla Aguirre, los investigadores no solo aportaron un insumo vital para la ciudad, sino que fortalecieron sus competencias en el uso de herramientas modernas para la gestión del riesgo.
Prevención, no pánico
Ante los resultados, los autores fueron enfáticos: el propósito del estudio es entregar información útil y científica para la toma de decisiones, no generar temor entre la comunidad.
“Más que generar alarma, este tipo de estudios nos permite conocer mejor el territorio y plantear acciones preventivas”, señaló Yuliana Arias. “El rigor técnico y la metodología científica aplicada garantizan que los resultados sean un insumo confiable para la toma de decisiones”.







