Una de las peores tragedias ferroviarias registradas en España en los últimos años sacudió este lunes al país, luego de que dos trenes de alta velocidad colisionaron tras el descarrilamiento de uno de ellos en el municipio de Adamuz, en la provincia de Córdoba. El balance preliminar asciende a 39 personas fallecidas y cientos heridas, según confirmaron las autoridades, aunque advirtieron que la cifra podría aumentar.
El accidente ocurrió hacia las 19:45 horas locales (18:45 GMT), cuando un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló en los desvíos de entrada a la estación de Adamuz e invadió la vía paralela. En ese momento, una formación de la compañía estatal Renfe Alvia, que se desplazaba desde Madrid hacia Huelva, impactó contra los vagones que habían quedado cruzados, provocando que ambos trenes terminaran fuera de las vías.
Imágenes aéreas difundidas por la Guardia Civil, captadas a plena luz del día, evidencian la magnitud del siniestro: vagones retorcidos, volcados y seriamente deformados, lo que complicó de manera significativa las labores de rescate. Responsables de los equipos de emergencia describieron escenas de extrema gravedad en el interior de los trenes, con pasajeros atrapados que requirieron maniobras de alta complejidad para ser evacuados.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, quien se trasladó al lugar del accidente, confirmó que la cifra de víctimas mortales “no es definitiva” y explicó que “la cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva impactó con uno o varios de los coches del convoy de Iryo que habían quedado cruzados”. Según detalló, la violencia del choque provocó que los dos primeros vagones del tren Madrid–Huelva salieran despedidos.
De acuerdo con el último informe oficial, hay al menos 152 personas heridas, de las cuales 73 requirieron hospitalización. De ese grupo, 48 permanecen internadas en centros médicos de Córdoba, principalmente en el Hospital Reina Sofía. Al menos 24 personas se encuentran en estado grave y cinco de ellas están muy graves. Las autoridades no descartan un incremento en el número de fallecidos, debido a que los bomberos aún no han podido excarcelar todos los cuerpos de algunos vagones.
Ante la magnitud de la emergencia, la Unidad Militar de Emergencias (UME) fue desplegada en la zona para apoyar las labores de rescate, y se instaló un hospital de campaña. Hospitales de distintas regiones activaron protocolos de emergencia para la atención de los heridos. El acceso al lugar del siniestro resultó especialmente difícil, ya que solo era posible llegar por un camino de servicio de tierra, según explicó Íñigo Vila, director de emergencias de la Cruz Roja Española.
Por su parte, la estatal Adif confirmó el corte total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras se evalúan los daños en la infraestructura ferroviaria y se avanza en la investigación para determinar las causas exactas del descarrilamiento. Las primeras hipótesis apuntan a que los últimos vagones del tren Iryo 6189, que había salido de Málaga a las 18:40 con destino a Madrid, fueron los que se salieron de la vía, provocando la colisión con el convoy que circulaba en sentido contrario.







