Científicos de Grecia y Francia han desplegado sismógrafos entre Santorini y Amorgos para analizar el enigma detrás de los 20.000 temblores registrados desde enero, un fenómeno que podría estar relacionado con la intrusión de magma o la posibilidad de un sismo de mayor intensidad.
La región marítima entre estas islas del Egeo ha captado la atención de la comunidad científica debido a una inusual actividad sísmica persistente. Investigadores del Instituto Geodinámico de Atenas y de la Universidad de la Costa Azul han instalado dispositivos de monitoreo submarino para obtener mediciones más precisas de este “enjambre sísmico”, cuyas causas y consecuencias aún son inciertas.
Maria Sahpazi, experta del Instituto Geodinámico, señala que este comportamiento sísmico es un “auténtico enigma”. Según explica, la actividad podría estabilizarse en cualquier momento o, por el contrario, intensificarse sin previo aviso. Aunque no existen patrones predecibles, una de las hipótesis es que el fenómeno esté vinculado a la inyección de magma en la corteza terrestre, lo que podría derivar en un terremoto más fuerte o incluso en actividad volcánica.
Desde finales de enero, la actividad sísmica no ha cesado, con más de 20.000 movimientos telúricos registrados en la zona. Aunque la mayoría no ha superado los 4 grados en la escala de Richter, su proximidad a la superficie los hace claramente perceptibles en las islas cercanas.
Los expertos buscan esclarecer si estos eventos están relacionados con la interacción entre la placa africana y la del mar Egeo, un proceso geológico de gran magnitud característico de la región. Según la periodista Fay Doulgkeri, quien ha seguido de cerca la investigación, los científicos trabajan sin descanso para recabar información crucial. La instalación de equipos de medición en el área permitirá un seguimiento detallado en tiempo real, lo que podría ayudar a anticipar posibles riesgos en caso de que la actividad sísmica se intensifique.







