Un nuevo cruce diplomático se desató entre los presidentes Nayib Bukele y Gustavo Petro tras las críticas del mandatario colombiano al sistema penitenciario salvadoreño.
La controversia comenzó tras la calificación que dio el mandatario colombiano a las cárceles de El Salvador como “campos de concentración”, asegurando que un alto porcentaje de personas privadas de la libertad serían inocentes y denunciando condiciones que, según él, vulneran los derechos humanos.
En respuesta, Bukele publicó un mensaje en su cuenta de X en el que ofreció trasladar a Colombia al “100 %” de las personas detenidas en su país, incluyendo a quienes han sido señalados como presos políticos. “Si, como usted sostiene, en nuestro país existen ‘campos de concentración’, estaríamos frente a una situación que no admite términos medios”, expresó el mandatario salvadoreño.
El jefe del Estado centroamericano agregó que su gobierno estaría dispuesto a facilitar el traslado total de la población carcelaria como una “decisión firme en favor de la dignidad humana”, en una declaración que rápidamente generó reacciones en el ámbito político internacional.
El intercambio ocurre en medio del régimen de excepción que rige en El Salvador desde marzo de 2022, implementado por el gobierno de Bukele para combatir a las pandillas tras una ola de violencia que dejó decenas de muertos en un solo día. Esta medida ha permitido la captura de más de 90.000 personas, aunque el propio mandatario ha reconocido que al menos 8.000 de ellas serían inocentes.
El régimen ha sido cuestionado por organizaciones de derechos humanos, que han documentado millas de denuncias por presuntas violaciones, incluyendo muertes bajo custodia estatal y restricciones a garantías fundamentales como el acceso a la defensa legal y la información sobre las detenciones.
Por su parte, el presidente Petro ha insistido en que este tipo de políticas representan una grave afectación a los derechos humanos, lo que intensificó el choque de posturas con Bukele.







