A más de 50 días de la explosión de una pipa de gas en el Puente de La Concordia, en Iztapalapa (México), una historia de esperanza emerge entre las cenizas: la de Cereza, una perrita que logró sobrevivir al incendio pese a haber sufrido graves quemaduras, y la de Cerecito, el único de sus cinco cachorros que logró mantenerse con vida.
El día del siniestro, Cereza, embarazada en ese momento, corrió desesperadamente entre las llamas. Fue gracias a la rápida acción de los rescatistas de la asociación Huellitas, Amor sin Fronteras, que la perrita pudo ser trasladada a una clínica veterinaria, donde comenzó una larga lucha por su recuperación.
Aunque cuatro de los cachorros no sobrevivieron, Cereza y Cerecito se convirtieron en símbolo de resiliencia y ternura para quienes siguieron su historia. Tras más de 50 días de tratamientos médicos, ambos han mostrado una notable mejoría y serán datos de alta esta semana.
En un video publicado por la fundación, se les ve caminando juntos, con disfraces de calabaza y Frankenstein, mientras reciben alimento y cariño del veterinario personal.
“Ella, una guerrera incansable. Él, la fuerza y esperanza que nació siendo el cachorro de todo México”, escribió la asociación en sus redes sociales.
Además, Huellitas, Amor sin Fronteras anunció que adoptará oficialmente a Cereza ya su pequeño Cerecito, comprometiéndose a cuidarlos de por vida.
“Desde el primer momento en que los vimos supimos que sus vidas estaban destinadas a marcar un antes y un después. Los vimos salir del infierno, luchando con una fuerza que solo los verdaderos guerreros tienen”, expresó Ana Silvia Díaz, vocera del albergue.







