En un caso que desborda los límites de la crueldad humana y que genera un profundo rechazo en la sociedad civil, una fiscal de la Unidad de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA) logró la medida de aseguramiento en centro carcelario para una pareja señalada abusar y torturar a una menor durante 9 años.
Los hechos, que han sido calificados como un ciclo de violencia sistemática y deshumanizante, habrían comenzado en 2016, cuando la víctima apenas tenía ocho años, y se extendieron hasta el 2025.
La imputación de cargos presentada por la Fiscalía General de la Nación dibuja un panorama muy crudo. A los detenidos se les investiga por los delitos de acceso carnal violento agravado y actos sexuales, tortura agravada y violencia intrafamiliar, pornografía infantil e inducción al suicidio y aborto sin consentimiento.
Según el ente investigador, mientras el hombre ejecutaba los abusos y grababa videos para chantajear y humillar a la menor, la madre de la víctima habría permitido y facilitado estas agresiones.
El relato de la Fiscalía revela detalles que estremecen: la menor era encadenada y encerrada en su propia vivienda como represalia por el simple hecho de intentar tener amigos.Más grave aún, las pruebas indican que, tras los constantes abusos, la niña quedó embarazada en dos ocasiones. En ambos casos, fue obligada a abortar sin ningún tipo de asistencia médica, poniendo su vida en riesgo inminente y dejando cicatrices emocionales que el sistema judicial deberá intentar reparar.
La detención se materializó tras un operativo de allanamiento en el sector de Praderas de Santa Rita, en Ibagué, donde las autoridades incautaron equipos tecnológicos que serían clave en la investigación.
Pese a la contundencia de las evidencias presentadas por el organismo acusador, ninguno de los dos capturados aceptó los cargos. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos y el peligro que representan para la comunidad, un juez de control de garantías ordenó su traslado inmediato a un centro carcelario.







