Una cámara oculta instalada en una oficina de Berkeley, California, permitió registrar a un ingeniero presuntamente manipulando las bebidas de su compañera de trabajo, Rong Yuan, quien durante dos años sufrió síntomas que los médicos no lograban explicar. El caso volvió a la atención pública después de que se difundieran las grabaciones y se conociera que el hombre busca que un juez anule su condena.
Los hechos ocurrieron entre 2017 y 2019 en Berkeley Engineering and Research (BEAR), una empresa especializada en ingeniería forense. Yuan, ingeniera metalúrgica con doctorado de la Universidad de California en Berkeley, comenzó a experimentar episodios intensos de vómito, arcadas y pérdida de cabello. Su estado de salud la llevó a acudir en varias ocasiones a urgencias y consultar a distintos especialistas, sin encontrar inicialmente una explicación para sus padecimientos.
La sospecha de que alguien estaba manipulando sus bebidas surgió en enero de 2019, cuando la madre de Yuan probó el agua de una botella de su hija y notó un sabor agrio. Ante la posibilidad de que estuviera siendo contaminada, la ingeniera instaló una cámara oculta cerca de su escritorio. Las imágenes registraron a su compañero, David Xu, interviniendo la botella y, en otra grabación, vertiendo una sustancia en su interior.
Según la información difundida sobre el caso, los análisis detectaron cadmio en la botella en niveles 3,5 millones de veces superiores al límite federal para el agua potable. También se encontraron rastros de este metal pesado en muestras de sangre de Yuan y de sus padres, luego de que la madre utilizara agua de la botella para cocinar. La exposición al cadmio puede causar daños graves en el organismo, dependiendo de la cantidad y del tiempo de contacto.
Las grabaciones fueron entregadas a la Policía de Berkeley y contribuyeron al avance de la investigación. Xu fue acusado inicialmente de intento de asesinato premeditado y dos cargos de envenenamiento; sin embargo, un acuerdo con la Fiscalía del condado de Alameda redujo la acusación a un solo cargo de envenenamiento. Como resultado, recibió dos años de libertad condicional, que completó en marzo de 2026, de acuerdo con los reportes publicados. También se informó que pagó 7.000 dólares de los 500.000 reclamados por Yuan.
Ahora, el caso vuelve a generar atención porque Xu busca que un juez desestime su condena. Yuan decidió hablar públicamente sobre lo ocurrido y compartir las grabaciones con The San Francisco Standard. “Este sistema legal ya me falló”, afirmó la ingeniera, quien describió la publicación de las imágenes como uno de sus últimos recursos para que su experiencia sea escuchada. El caso expone las consecuencias personales de una agresión presunta en el lugar de trabajo y plantea interrogantes sobre la respuesta judicial frente a hechos de esta gravedad.


