El mercado laboral del Eje Cafetero mostró una recuperación sostenida durante el trimestre septiembre–noviembre de 2025, con una reducción generalizada del desempleo en las principales ciudades de la región. En este contexto, Armenia se destacó como una de las ciudades con mayor disminución en la tasa de desocupación, aunque persisten desafíos importantes en materia de informalidad y calidad del empleo.
De acuerdo con las cifras más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE, Armenia redujo su tasa de desempleo de 10,09 % en 2024 a 8,4 % en 2025, lo que representa una caída de 1,71 puntos porcentuales, la segunda más significativa de la región, solo superada por Pereira. Este comportamiento confirma una tendencia positiva en la generación de empleo y en la absorción de mano de obra en la capital quindiana.
Sin embargo, a diferencia de otras ciudades, la tasa de ocupación en Armenia se mantuvo prácticamente estable, pasando de 55,48 % a 55,45 %, lo que indica que, aunque hay menos personas buscando trabajo sin encontrar, el crecimiento del empleo no fue tan dinámico como en otros mercados laborales del Eje Cafetero.

Informalidad: el principal desafío de Armenia
Uno de los aspectos más sensibles del mercado laboral de Armenia continúa siendo la informalidad. Según el reporte, el 43,9 % de la población ocupada en la ciudad trabaja en condiciones informales, una cifra inferior al promedio nacional (55,4 %), pero que sigue siendo alto frente a ciudades como Manizales (37,2 %) y Pereira (40,7 %).
La subdirectora del DANE, Andrea Ramírez Pisco, explicó a Quindío Noticias que en el trimestre analizado Armenia registró 64.000 personas ocupadas en la informalidad, lo que representa una disminución de cerca de 2.000 trabajadores informales frente al mismo periodo de 2024. Este dato sugiere un avance incipiente hacia la formalización laboral, aunque todavía insuficiente para transformar estructuralmente el mercado de trabajo local.

Cambios en la estructura del empleo
El análisis por posición ocupacional revela una dinámica particular en Armenia. La ciudad presenta la mayor informalidad relativa de la región, con cerca del 47% de su fuerza laboral vinculada al trabajo por cuenta propia, una modalidad que, si bien reduce el desempleo, suele estar asociada a menor estabilidad e ingresos variables.
No obstante, Armenia fue la única ciudad donde se redujo el número de trabajadores por cuenta propia, con una disminución de 3.800 personas, lo que podría interpretarse como una migración gradual hacia el empleo particular. Esta tendencia contrasta con lo ocurrido en Pereira, donde el trabajo independiente creció de manera acelerada.
En paralelo, Armenia registró una caída significativa en el empleo público, con 2.300 puestos menos, equivalente a una reducción del 26,4 %, una de las más altas de la región. Este fenómeno se repite en otras ciudades, evidenciando una contracción del sector estatal como generador de empleo.
Sectores económicos: comercio lidera, finanzas en caída
Desde el punto de vista sectorial, Armenia mantiene una estructura económica fuertemente orientada al comercio, que representa el 22,6 % del empleo total, consolidándose como el principal generador de puestos de trabajo en la ciudad. Este comportamiento está alineado con la terciarización de la economía regional, donde los servicios se concentran entre el 75 % y el 80 % del empleo.
Sin embargo, el informe advierte una fuerte contracción en el sector financiero en Armenia, con una caída del 52,4 %, una de las más pronunciadas entre todas las ramas económicas analizadas. Este retroceso plantea alertas sobre la diversificación productiva y la necesidad de fortalecer sectores de mayor valor agregado.
Desempleo juvenil y panorama regional
En materia de desempleo juvenil, Armenia registró una tasa del 14,2 %, ligeramente por encima del promedio nacional (14,0 %) y similar a la de otras ciudades del Eje Cafetero. Aunque no es la más alta de la región, el indicador refleja las dificultades persistentes de los jóvenes para acceder a empleos estables y formales.

A nivel regional, Manizales se consolidó como el mercado laboral más sólido, con la menor tasa de desempleo (7,15 %) y la mayor ocupación (58,6 %), mientras que Pereira se posicionó como el principal motor de generación de empleo, con 34.100 nuevos puestos de trabajo. Ibagué, por su parte, continúa enfrentando los mayores retos estructurales, al mantener la tasa de desempleo más alta (9,40 %).







