Los resultados más recientes de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 del programa Armenia Cómo Vamos revelan que, aunque una parte importante de la población percibe su estado de salud como favorable, persisten serias dificultades en la prestación de los servicios y desafíos estructurales en materia de salud mental en la capital quindiana
De acuerdo con el informe, el 60 % de los ciudadanos considera buena la atención en salud física, mientras que el 69 % califica de manera positiva su salud mental. En el caso de la salud física, los niveles actuales se mantienen en rangos similares a los registrados entre 2016 y 2019, lo que sugiere una recuperación frente a periodos anteriores. Sin embargo, el estudio advierte que casi tres de cada diez armenios no califican su salud mental como óptima.

Uno de los aspectos que genera mayor inconformidad entre los encuestados es la oportunidad en la atención. El 62 % manifestó insatisfacción por los tiempos de espera para acceder a citas médicas, mientras que el 60 % señaló la falta o demora en la entrega de medicamentos como una de las principales problemáticas del sistema de salud en la ciudad.
Frente a la pregunta sobre el estado de la salud mental durante el último año, el 69 % de los participantes indicó que era bueno, el 27 % lo calificó como regular y el 3 % afirmó que era malo. A partir de estos resultados, el informe plantea una paradoja: una percepción de salud física recuperada, pero una gestión de los servicios que enfrenta una profunda crisis.
Entre las conclusiones y recomendaciones, el estudio destaca como prioridad atender el desabastecimiento de medicamentos y reducir la demora en la asignación de citas. Asimismo, plantean desafíos orientados a avanzar hacia una salud más humana y eficiente, como la optimización de la logística de farmacias para disminuir las quejas ciudadanas, el fortalecimiento de la telemedicina para agilizar al menos el 30 % de las citas de medicina general y la consolidación de brigadas comunitarias de salud mental.
No obstante, para distintos sectores de la comunidad estos resultados no reflejan completamente la realidad que vive la ciudad. La salud mental se ha consolidado como uno de los desafíos más complejos del sistema de salud, marcado por el aumento de los intentos de suicidio y otros factores sociales que inciden en el bienestar emocional. El departamento del Quindío no es ajeno a esta problemática, que trasciende el ámbito clínico y exige una respuesta integral y articulada entre instituciones, autoridades y comunidad.







