La elección del nuevo presidente del Senado, prevista para este 20 de julio, se perfila como la primera gran medición de fuerzas políticas entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el presidente electo Abelardo de la Espriella. La disputa por la dirección de la cámara alta ha polarizado a las principales bancadas y anticipa el tono del nuevo periodo legislativo.
La contienda enfrenta al senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, respaldado por el expresidente Álvaro Uribe, y al senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, quien cuenta con el respaldo del presidente electo Abelardo de la Espriella y de una amplia coalición de partidos tradicionales.
El más reciente intento por alcanzar un consenso se realizó durante una reunión de compromisarios en el hotel Grand Hyatt de Bogotá. Sin embargo, el encuentro concluyó sin un acuerdo, por lo que la decisión será tomada mediante votación en la plenaria del Senado durante la instalación del Congreso.
El Centro Democrático sostiene que, al ser una de las principales fuerzas de gobierno, tiene legitimidad para reclamar la presidencia del Senado y anunció que llevará la candidatura de Honorio Henríquez hasta el final. Sus dirigentes aseguran que defenderán ese derecho “a voto limpio” en el recinto legislativo.
Entretanto, Alfredo Deluque llega fortalecido luego de recibir el respaldo oficial de la bancada del Partido Liberal. A ese apoyo se suman los votos del Partido de la U, el Partido Conservador, Cambio Radical, Alianza Verde, Salvación Nacional, MIRA, ASI y el Nuevo Liberalismo, consolidando una mayoría cercana a los 56 votos.
Por su parte, Honorio Henríquez cuenta inicialmente con los 17 votos del Centro Democrático y el respaldo anunciado del senador Jonathan Pulido “Jota Pe” Hernández. Además, su campaña mantiene conversaciones con otros sectores políticos que aún no han definido públicamente su posición.
Aunque las negociaciones sobre las comisiones constitucionales y otras mesas directivas lograron avanzar entre las bancadas, la presidencia del Senado continúa siendo el principal punto de desacuerdo. Varias curules independientes y las del Pacto Histórico aún podrían influir en el ambiente político de la nueva legislatura, aunque la ventaja numérica favorece actualmente a Deluque.
La elección de este 20 de julio no solo definirá quién dirigirá el Senado durante el primer año legislativo. También será interpretada como una demostración del poder de convocatoria del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella frente al liderazgo político que mantiene Álvaro Uribe en el Congreso, convirtiéndose en el primer pulso político de la nueva etapa institucional del país.







