Armenia cerró el año 2025 con una tasa de desempleo del 10,0%, una cifra que refleja una disminución frente al año anterior y que confirma una mejoría general en el mercado laboral de la ciudad. Aunque el dato se ubica por encima del promedio nacional, que fue del 8,9%, la capital quindiana logró reducir su desocupación en 1,2 puntos porcentuales, en línea con la tendencia positiva registrada en las principales ciudades del Eje Cafetero.

De acuerdo con el balance regional, todas las capitales analizadas mostraron una reducción anual del desempleo. Pereira lideró la recuperación con una tasa del 8,7% y la mayor caída porcentual (-2,7%), seguida por Manizales (8,7% y -1,9%) e Ibagué (12,6% y -0,8%). Armenia, aunque con una reducción moderada, se mantiene en una posición intermedia dentro del contexto regional.
Sin embargo, el panorama laboral de la ciudad presenta retos importantes. La generación de empleo en Armenia fue la más baja del grupo, con 4.500 nuevos puestos de trabajo, muy por debajo de Pereira (23.200), Manizales (14.900) e Ibagué (14.200). Este menor dinamismo se refleja también en el crecimiento relativo del empleo, que apenas alcanzó el 3,2%, el más bajo de la región.
Uno de los indicadores que más preocupa es el desempleo juvenil. En Armenia, la tasa se ubicó en 17,1%, con un aumento de 0,8 puntos porcentuales frente al año anterior, lo que evidencia las dificultades que siguen enfrentando los jóvenes para acceder a oportunidades laborales estables. A esto se suma un nivel de informalidad del 43,9%, superior al de Pereira (40,1%) y Manizales (37,5%), y muy cercano a una paridad entre empleo formal e informal: 48,8% frente a 48,1%.

El análisis del trimestre móvil octubre-diciembre de 2025 refuerza estas alertas. En este período, Armenia mostró un deterioro en su mercado laboral, con aumento en la tasa de desempleo y una pérdida de dinamismo en sectores clave, como el financiero, donde se registraron 2.400 empleos menos. Mientras tanto, Pereira consolidó su liderazgo regional al alcanzar una tasa de desocupación del 7,26% y concentrar más del 60% de los nuevos empleos generados en la región.

Este contexto económico se conecta con un sentimiento ciudadano de cansancio y desconfianza frente a la política tradicional. Desde distintos sectores se señala que la población espera respuestas concretas a problemas estructurales como el empleo, la informalidad, la infraestructura inconclusa y la falta de oportunidades para los jóvenes. En Armenia y el Quindío, crece la percepción de que se requieren nuevos liderazgos, mayor articulación con el Gobierno Nacional y una gestión más efectiva desde el territorio hacia Bogotá.
Aunque las cifras confirman que Armenia ha logrado reducir el desempleo, el desafío sigue siendo transformar esa mejoría en un crecimiento sostenido, con más empleo formal, mayor inclusión juvenil y una recuperación real de los sectores productivos. La expectativa ciudadana, hoy más que nunca, está puesta en que los indicadores se traduzcan en resultados tangibles en los barrios y en la calidad de vida de la población.







