Aunque Armenia perderá más de 73.000 habitantes entre 2025 y 2050, la demanda de vivienda en la capital quindiana se mantendrá estable durante las próximas décadas, según un análisis sobre las tendencias demográficas e inmobiliarias del municipio. El estudio señala que la transformación no estará en la cantidad de viviendas requeridas, sino en el tipo de hogares y las características de los inmuebles que demandarán los ciudadanos.
Las proyecciones indican que Armenia experimentará un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. Mientras la población joven entre 0 y 24 años disminuirá cerca del 45%, el grupo de adultos mayores de 60 años crecerá un 26,8%, convirtiéndose en el segmento de mayor crecimiento demográfico. Este cambio impulsará una mayor demanda de apartamentos pequeños, viviendas accesibles y proyectos cercanos a servicios de salud, comercio y transporte.
Pese a la reducción de la población total, el número de hogares se mantendrá prácticamente estable hasta 2040 debido a la disminución del tamaño promedio de las familias. Cada vez serán más frecuentes los hogares unipersonales, las parejas sin hijos y los adultos mayores que viven solos, una tendencia que obligará al sector constructor a replantear la oferta de vivienda tradicional. El estudio estima que cerca del 72% de la demanda futura estará concentrada en los segmentos de vivienda VIP y VIS.
Otro de los hallazgos relevantes es que el mercado de vivienda de Armenia depende cada vez más de compradores externos. Factores como el turismo, las remesas enviadas por quindianos residentes en el exterior y la llegada de inversionistas atraídos por la calidad de vida de la región han fortalecido el segmento inmobiliario. Sin embargo, expertos advierten que este fenómeno también podría encarecer el acceso a la vivienda para los residentes locales, por lo que recomiendan implementar estrategias que permitan equilibrar el desarrollo urbano, la inversión y la oferta de vivienda asequible para los armenios.
De acuerdo con las conclusiones del informe dado a conocer por el observatorio de la Secretaría de Hacienda, Armenia tiene la oportunidad de convertir su transición demográfica en una ventaja competitiva si logra anticiparse a los cambios que comenzarán a sentirse con mayor fuerza entre 2036 y 2040. La ciudad deberá prepararse para una nueva realidad marcada por hogares más pequeños, una población más longeva y una creciente demanda de proyectos habitacionales adaptados a las necesidades del futuro.








