Este 3 de septiembre se dio a conocer los resultados del Informe de Calidad de Vida de la Ciudad de Armenia 2024, elaborado por el programa Armenia Cómo Vamos, con el apoyo de la Fundación Corona, la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, la Edeq, Comfenalco Quindío, La Crónica del Quindío y las universidades del Quindío, Alexander Von Humboldt y la Institución Universitaria EAM.
El estudio, basado en cifras oficiales y no en percepciones, analizó aspectos como demografía, pobreza, educación, salud, seguridad, vivienda, servicios públicos, movilidad, medio ambiente, economía, cultura, participación ciudadana y finanzas públicas.
Entre los principales aspectos, el informe reveló que la pobreza y la pobreza extrema en Armenia alcanzaron sus niveles más bajos en la última década. “Cuando uno mira el histórico de las mediciones que hemos hecho desde 2016, tanto en pobreza monetaria como pobreza extrema, hemos llegado a unos niveles incluso previos a la pandemia, lo cual es muy positivo”, destacó Uriel Orjuela, director del programa Armenia Cómo Vamos.
En educación, la capital quindiana volvió a sobresalir: más del 70% de las instituciones privadas y el 21% de las públicas se ubicaron en la categoría A+, cifras muy por encima del promedio nacional. Asimismo, los resultados de las pruebas Sabre 11 superaron nuevamente los promedios del país.
En materia de salud, la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años disminuyó de 9,2 en 2023 a 7,5 en 2024, mientras que en seguridad se destacó la reducción de homicidios, hurtos a residencias, comercio, motocicletas y automóviles frente al año anterior.
Los retos que persisten
Pese a los avances, el informe dejó en evidencia problemas estructurales que siguen afectando la calidad de vida en la ciudad. Uno de ellos es la movilidad, donde la congestión, la falta de infraestructura vial y el bajo uso del transporte público se mantienen como un desafío.
“Hasta que la ciudad no construya la infraestructura y haga las cosas que se plantearon en el plan, como semaforización, ciclorrutas y manejo del espacio público, seguiremos con el mismo problema de congestión”, afirmó el director de Armenia Cómo Vamos.
Otro aspecto crítico es el aumento del daño a las personas, así como la creciente presencia de habitantes de la calle, especialmente en el centro de la ciudad. “La mayoría de los homicidios están relacionados con el microtráfico, y la incidencia de habitantes de la calle también repercute en seguridad y salubridad”, añadió Orjuela.
Por su parte, el alcalde de Armenia, James Padilla, reconoció los retos que persisten. “Estamos superando la pobreza, mejorando en vacunación y en atención médica, pero caemos en dos cosas: los habitantes en condición de calle y la movilidad. Son temas que ya estamos trabajando con diferentes agremiaciones y estrategias para recuperar el centro de la ciudad y garantizar una mejor calidad de vida”, afirmó.
Padilla también resaltó la disminución del desempleo y la atracción de nuevas inversiones: “Armenia es una región maravillosa para invertir, con condiciones tributarias favorables y un enorme potencial turístico y educativo”.
Tanto el informe como las autoridades coincidieron en que la cultura ciudadana sigue siendo una deuda pendiente. Más del 50 % de los armenios, según los datos, no cumplen adecuadamente las normas de tránsito ni muestran respeto por el espacio público y la convivencia.
Una herramienta para tomar decisiones.
El informe fue presentado ante autoridades locales, académicos y representantes de la sociedad civil. Según Orjuela, el propósito central es que las cifras se conviertan en insumos para la gestión pública. “Estos informes permiten a la Alcaldía ya los secretarios ver qué indicadores no son favorables y cómo pueden impactarlos con más recursos y programas”.
En los próximos meses, el programa adelantará una encuesta de percepción ciudadana para complementar el análisis con la visión de los armenios sobre los principales problemas de la ciudad.







