Mientras Armenia afrontaba las consecuencias del fuerte sismo registrado el pasado 10 de agosto, uno de los servicios esenciales que logró mantenerse estable fue el suministro de agua potable. Empresas Públicas de Armenia, EPA, aseguró que durante la emergencia y los días posteriores los habitantes de la capital quindiana pudieron contar con el recurso de manera continua.
David Salazar, jefe de Comunicaciones de EPA, explicó que las gestiones adelantadas durante los últimos meses en materia de infraestructura de acueducto y alcantarillado permitieron contar con un sistema hidráulico con la capacidad suficiente para responder ante la emergencia. Según indicó, esto hizo posible que la ciudadanía, el comercio y la industria pudieran disponer de agua potable durante el periodo posterior al terremoto.
Salazar destacó la diferencia frente a lo ocurrido durante el terremoto de 1999, cuando, según recordó, Armenia permaneció entre tres y cuatro días sin suministro de agua. En esta ocasión, aseguró, el servicio se mantuvo durante el 10 de agosto y las jornadas posteriores, aunque pudieron presentarse cierres sectoriales relacionados con daños domiciliarios puntuales y no con una afectación general del sistema de acueducto.
De acuerdo con Salazar, EPA continúa suministrando el recurso a sus más de 125.000 usuarios dentro de la jurisdicción de la empresa, sin que hasta el momento se hayan registrado suspensiones del servicio atribuibles directamente al terremoto. El llamado, sin embargo, ahora está relacionado con otro factor que puede comprometer la disponibilidad del agua: las altas temperaturas que se presentan en la ciudad y la región.
El jefe de Comunicaciones de EPA advirtió que el fuerte calor ha golpeado las fuentes hídricas y ha generado una disminución en el suministro de agua disponible. Por esta razón, pidió a los ciudadanos asumir un consumo responsable y adoptar medidas sencillas para evitar el desperdicio del líquido.
Entre las recomendaciones se encuentran cerrar las llaves mientras se cepillan los dientes o se bañan, evitar el uso de mangueras para lavar vehículos y reducir al máximo aquellas prácticas que impliquen un consumo innecesario de agua. El mensaje de la empresa es mantener la tranquilidad frente a la continuidad del servicio, pero también actuar con responsabilidad para proteger el recurso ante las condiciones climáticas actuales.







