Esta pequeña perrita fue víctima de un cruel acto de maltrato: sus antiguos dueños la decoloraron con peróxido para aclarar su pelaje y venderla como si fuera un golden retriever, una de las razas más codiciadas y populares en redes sociales.
El procedimiento, realizado sin ningún control ni compasión, le provocó a Anastasia graves quemaduras en la piel y lesiones en los ojos que todavía comprometen su visión. Su único “defecto” era no parecerse lo suficiente a un golden puro, a pesar de ser una mezcla de esta raza. Para quienes la tuvieron, el dolor de la perrita valía menos que la posibilidad de aumentar su precio de venta.
Afortunadamente, la fundación Adopta Un Ángel, en Ciudad de México, conoció su caso y acudió en su rescate. Desde el 1 de julio, cuando compartieron su historia a través de Instagram, miles de usuarios se han solidarizado con Anastasia, quien ahora recibe atención veterinaria para sanar sus heridas y recuperar poco a poco la confianza en los humanos.
Aunque su recuperación es lenta, la cachorra se muestra fuerte y cariñosa. El equipo médico ha tratado las quemaduras químicas que casi le cuestan la vida y monitorea de cerca las secuelas en sus ojos. Anastasia se encuentra actualmente en proceso de adopción, buscando una familia que la quiera tal como es: sin filtros, sin tintes, sin pretender cambiar su color real por un ideal de apariencia.
Su historia expone un problema creciente: la obsesión por razas de “moda” en redes sociales ha normalizado prácticas peligrosas como tintes, planchas, cortes extremos y uso de químicos, sin importar el sufrimiento animal. Detrás de cada cachorro vendido como de raza pura a precios exorbitantes, a menudo se esconde crueldad, fraude y negligencia.
La fundación Adopta Un Ángel insiste en el llamado a adoptar con responsabilidad y empatía: “Un perro no vale por su color ni por un certificado de raza. Criollos, mestizos o de pedigree, todos merecen amor, cuidados y respeto”.
Anastasia se entregará esterilizada, vacunada y desparasitada, lista para recibir una segunda oportunidad. Se calcula que de adulta será de tamaño mediano y necesitará revisiones veterinarias constantes para evitar complicaciones por los daños causados.






