Una videollamada, una promesa de volver a hablar después del aterrizaje y una fotografía del avión quedaron como parte de los últimos recuerdos de Ana María Ramírez Cetina, una colombiana de 23 años que murió en el accidente de un jet privado ocurrido el domingo 1 de noviembre en el condado de Palm Beach, Florida, Estados Unidos.
La joven, nacida en Bogotá y residente en Colorado, trabajaba como niñera de Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, hijos del empresario Adam Robinson y Helen Sharp. Viajaba junto a la familia hacia Bahamas cuando el Learjet 60 en el que se desplazaban se estrelló en una zona residencial de Greenacres. Las nueve personas que iban a bordo, incluidos los dos integrantes de la tripulación, fallecieron.
Antes de abordar, Ana María se comunicó por videollamada con su hermana, Angie Alejandra Ramírez. En ese momento estaba acompañada por los pequeños que cuidaba y le dijo que, una vez aterrizara, vería un video que le habían enviado. Sin embargo, esa conversación terminó siendo uno de los últimos contactos que tuvo con su familia en Colombia.
De acuerdo con el relato de sus allegados, el día anterior al viaje la joven había comprado regalos para su mamá y su hermana, además de ayudar a preparar el equipaje de los niños. También les envió una fotografía de la aeronave desde el aeropuerto, sin imaginar que ese recorrido terminaría en una tragedia.
La muerte de Ana María fue confirmada en un comunicado conjunto divulgado por los familiares de las víctimas. En el mensaje, destacaron el cariño que la joven había construido con los pequeños y el lugar que ocupaba dentro del hogar: “Anita Maria cuidaba de Emma y Charlie con ternura y devoción, y era verdaderamente parte de la familia”, expresaron.
Su hermana también contó a Caracol Radio que Ana María se había graduado de Ingeniería Biomédica en la Universidad ECCI y que había viajado a Estados Unidos hacía aproximadamente dos años junto a su madre. Aunque se formó como profesional en Colombia, encontrar oportunidades laborales y homologar sus estudios en ese país representó un desafío.
Entre tanto, la Cancillería colombiana informó que el Consulado de Colombia en Miami estableció contacto con los familiares para brindarles acompañamiento. Mientras avanzan las gestiones relacionadas con el accidente, la familia enfrenta la pérdida de una joven que había salido del país en busca de oportunidades y cuyos últimos momentos estuvieron marcados por el cariño hacia los niños que acompañaba y la comunicación con sus seres queridos.


