La Asamblea Departamental del Quindío aprobó en segundo debate el proyecto de ordenanza que busca regular e implementar ambientes escolares saludables en todas las instituciones educativas públicas y privadas del departamento, con el objetivo de mejorar los hábitos alimentarios de niños, niñas y adolescentes y reducir el consumo de productos ultraprocesados.
La iniciativa, liderada por la diputada Jessica Obando, nace en respuesta a la Ley 2120 de 2021, conocida como la Ley de Comida Chatarra -impulsada por la ONG Red Papaz- y se articula con propuestas locales como el programa Mercado Campesino en la Escuela . Según la corporada, el propósito central es promover alimentos reales, frescos, nutritivos y culturalmente pertinentes dentro de las loncheras y tiendas escolares.
Un proyecto que une esfuerzos locales y nacionales.
Obando explicó a Quindío Noticias que esta ordenanza es el resultado de consensos entre organizaciones, docentes y líderes educativos que buscaban alternativas para mejorar la nutrición estudiantil: “Dijimos: es imperioso que los niños y niñas de las instituciones educativas públicas y privadas del Quindío cuenten con una alimentación saludable. Y eso no significa costos elevados, sino volver a alimentos reales y no empaquetados, que aportan mucho más a su bienestar”, señaló.
La diputada enfatizó que opciones tradicionales como frutas, plátano maduro con mantequilla, una arepa sin freír o una papa con guiso son nutricionalmente superiores a los productos industrializados cargados de químicos, sodio y colorantes, los cuales “por el contrario de alimentar, enferman a nuestra niñez”.
El proyecto establece un proceso de implementación dividido en varias etapas:
En una de ellas, se realiza un trabajo de acompañamiento en las 56 instituciones educativas del departamento, dirigido a rectores, docentes, niveles escolares, estudiantes y padres de familia.
La diputada resaltó que el rol de las familias es fundamental: “Mucho tiene que ver con qué les empacan los padres y madres en la lonchera a los más pequeños y con qué se alimentan en las tiendas escolares”.
Además, se revisarán las raciones del Programa de Alimentación Escolar (PAE), con el fin de evitar que se sigan entregando productos industrializados, como las “galletas rompedientes llenas de azúcar”, mencionadas por estudiantes durante las socializaciones.
Finalizada la fase pedagógica, comenzará la restricción de productos ultraprocesados dos días a la semana tanto en las tiendas escolares como en el PAE.
Luego, el proceso comenzará trimestre a trimestre hasta consolidar entornos alimentarios completamente saludables.
Por su parte, Lina Cerón, especialista en alimentación de Red Papaz, explicó que esta organización trabaja en dos líneas fundamentales:
-Litigio e incidencia: impulsar proyectos de ley, normas y regulaciones vinculantes que permitan sacar los ultraprocesados y su publicidad de los entornos escolares.
-Trabajo con instituciones educativas: acompañar a tenderos, rectores, docentes, estudiantes y familias en la transformación de las tiendas escolares y la promoción de alimentación real, adecuada y culturalmente pertinente.
“Seguimos trabajando juiciosamente en asesorías técnicas y acompañamientos a tomadores de decisión para que más territorios se animen a comenzar estas transformaciones”, afirmó Cerón.
Una apuesta por la salud y el futuro
La ordenanza busca prevenir enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de azúcares, sodio, grasas y aditivos químicos, además de fomentar hábitos saludables desde las aulas y proteger el bienestar de la población estudiantil.







