Geovany Andrés Rojas, conocido como alias Araña, habría iniciado acercamientos con la justicia estadounidense para explorar una posible negociación. Entre los asuntos que podrían salir a la luz está el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
El caso de alias Araña vuelve a generar atención luego de que la revista Semana revelara que el colombiano extraditado a Estados Unidos estaría buscando un acercamiento con las autoridades judiciales de ese país. La eventual negociación podría abrir la puerta a nuevas revelaciones sobre las actividades de la organización criminal que presuntamente lideraba y sus posibles conexiones con otros actores.
Rojas, señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de los Comandos de la Frontera, fue extraditado el 25 de septiembre de 2026. El procesado enfrenta cargos federales relacionados con narcoterrorismo y conspiración internacional para distribuir cocaína.
El 29 de septiembre compareció ante un juez federal en San Diego, California, donde se declaró no culpable de los cargos. Hasta el momento, no se ha confirmado la existencia de un acuerdo formal con la Fiscalía estadounidense ni se conoce el alcance de una eventual cooperación judicial.
Uno de los puntos que despierta mayor interés es la posibilidad de que Araña entregue información relacionada con el asesinato de Miguel Uribe Turbay, ocurrido en junio de 2025. Antes de su extradición, el procesado habría sido interrogado por la Fiscalía colombiana sobre posibles elementos relacionados con la coordinación, planeación y financiación del crimen, según información divulgada por María Claudia Tarazona, viuda del senador.
La eventual colaboración de alias Araña podría aportar nuevos elementos a la investigación sobre los responsables intelectuales del asesinato. Sin embargo, cualquier señalamiento deberá ser verificado por las autoridades y, por ahora, no se ha establecido públicamente qué información concreta estaría dispuesto a entregar el procesado.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales en Estados Unidos, el caso permanece bajo atención en Colombia por las preguntas que aún rodean la autoría intelectual del crimen. Una eventual negociación podría resultar relevante para la investigación, aunque su alcance dependerá de las declaraciones que se produzcan y de las pruebas que puedan ser corroboradas.


