El fenómeno de El Niño abre un escenario de presión para Armenia, donde un eventual racionamiento de agua y energía podría trasladarse directamente a la actividad económica de la ciudad. Un análisis del Observatorio Económico de Proyecto Armenia advierte que estos dos servicios representan una de las principales vulnerabilidades urbanas ante un evento climático extremo.
La advertencia parte de una diferencia fundamental: mientras un eventual racionamiento eléctrico dependería del comportamiento del sistema energético nacional, el abastecimiento de agua en Armenia está ligado al río Quindío y a las decisiones de la EPA y de la Corporación Autónoma Regional del Quindío. El Observatorio recuerda que en septiembre de 2024 el acueducto soportó un periodo de bajo caudal sin llegar a racionar, aunque el escenario actual contempla un fenómeno de El Niño que podría ser más intenso y prolongado.
En el caso de la energía, el análisis recoge una estimación de Corficolombiana según la cual existiría una brecha de energía firme equivalente al 7,7 % de la demanda proyectada para 2026-2027. A escala nacional, otros análisis recientes han calculado que un eventual racionamiento eléctrico tendría un impacto económico significativo, aunque estas cifras corresponden al conjunto del país y no pueden trasladarse directamente a Armenia.
La particularidad de Armenia está en su estructura productiva. De acuerdo con el modelo del Observatorio, el 83 % del valor agregado de la ciudad corresponde al sector terciario, que incluye actividades como comercio, hoteles, administración pública, servicios profesionales e inmobiliarios. Esa composición reduce la exposición directa de la ciudad al impacto agrícola de El Niño, pero aumenta su sensibilidad frente a interrupciones en el suministro de agua y energía y a las dificultades para movilizar bienes y personas.
El ejercicio económico plantea tres escenarios frente al fenómeno climático y ubica un escenario extremo con racionamiento. En ese escenario, el sector terciario sería el principal receptor del impacto en Armenia; el modelo señala además que el impacto anual del fenómeno de El Niño sobre el valor agregado de la ciudad podría llegar a -1,25 % a plena intensidad. Se trata de una proyección de sensibilidad elaborada por el Observatorio, no de un pronóstico de que el racionamiento vaya a ocurrir.
Más allá de las cifras, el análisis pone el foco en la necesidad de preparación. El Observatorio plantea que Armenia debería contar con una contingencia urbana para agua y energía ante la posibilidad de que las condiciones climáticas evolucionen hacia el escenario extremo, mientras el comportamiento de las lluvias, los embalses y la disponibilidad de los servicios determinará la magnitud real del riesgo durante los próximos meses.






