Este 11 de septiembre, el expresidente de Perú, Alberto Fujimori, falleció a los 86 años debido a complicaciones derivadas de un cáncer. La noticia fue confirmada por su hija, Keiko Fujimori, a través de un mensaje en redes sociales.
El mensaje, firmado también por sus hermanos Hiro, Sachie y Kenji Fujimori, invitó a quienes apreciaban al exmandatario a acompañarlos en oración por el descanso de su alma.
El fallecimiento de Fujimori se produce poco después de que su médico personal, el congresista Alejandro Aguinaga, informara que el exgobernante estaba “luchando por su vida”. La salud del expresidente había sido motivo de preocupación en los últimos años, y su muerte marca el fin de una era en la política peruana que aún genera divisiones.
Fujimori, de origen japonés, gobernó Perú entre 1990 y 2000, y su mandato estuvo marcado tanto por sus logros en la lucha contra el terrorismo de Sendero Luminoso y la estabilización económica, como por las graves acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos. En 2007, fue extraditado de Japón a Perú, donde fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, en diciembre de 2023, recuperó su libertad tras la restitución del indulto humanitario que le fue otorgado en 2017.
La muerte de Fujimori ocurre en un momento en que, a pesar de su estado de salud, se había anunciado su intención de postularse a las elecciones presidenciales de 2026. Su legado, tanto en lo económico como en lo político, sigue siendo objeto de debate en la sociedad peruana.






