51 niños prematuros, quienes iniciaron su vida en condiciones de vulnerabilidad, celebraron su “graduación” de la segunda etapa del Programa Mamá Canguro del Hospital Departamental Universitario del Quindío San Juan de Dios. Una ceremonia que no solo simboliza un logro clínico, sino también una victoria humana para sus familias y para el equipo de profesionales que los ha acompañado día tras día.
El Programa Mamá Canguro, reconocido mundialmente por su efectividad, centra su filosofía en el contacto piel a piel entre el recién nacido y su madre o padre, una práctica que regula la temperatura, reduce el estrés, mejora el desarrollo neurológico y fortalece la lactancia materna. La evidencia científica ha demostrado su capacidad para disminuir complicaciones, potenciar el vínculo afectivo y mejorar los resultados en los bebés prematuros.
La gerente del Hospital San Juan de Dios, Diana Carolina Castaño Londoño, entregó un mensaje profundo durante la ceremonia. Destacó que, más allá de la técnica y la preparación del personal, el motor del programa es la calidad humana del equipo neonatal: “Este programa es el resultado de la labor diaria de profesionales altamente calificados, pero más allá de ser profesionales, quiero decirles que quienes trabajan en este hospital en el cuidado del neonato y de la primera infancia son seres humanos increíbles que dejan lo mejor de ellos. Eso se refleja en nuestros chiquitos. Hoy celebramos algo que nos llena el corazón: la graduación de nuestros bebés prematuros del Programa Mamá Canguro.”
En el acto también participó la secretaria de Salud Departamental, Luisa Fernanda Arcila, quien resaltó la importancia de fortalecer los programas de atención integral al recién nacido.
El Hospital San Juan de Dios ha consolidado este programa gracias a un modelo que integra tecnología moderna, atención especializada y un equipo interdisciplinario comprometido con acompañar cada etapa del desarrollo de los bebés. Esa combinación de ciencia y sensibilidad ha permitido que cientos de familias encuentren un entorno seguro, cálido y esperanzador.
Para los padres, ver a sus hijos recibir un diploma simbólico no solo marca el cierre de un proceso médico, sino el comienzo de una nueva etapa llena de fortaleza, amor y crecimiento. Una celebración que, en palabras del personal, no es solo un acto institucional: es un recordatorio de que cada pequeño que pasa por Mamá Canguro es una historia de vida que merece ser contada.







